Si estás en Mérida, Progreso está a un breve tramo de distancia. ¿Te encuentras en otra parte del estado de Yucatán? Te recomiendo absolutamente que te tomes un tiempo para ir a Progreso. Los niños te lo agradecerán, o ya sabes… fruncirán el ceño en señal de agradecimiento; cualquiera de las dos opciones.

 

La playa de Progreso es tranquila, amigable y divertida. Si te paras en los muelles, tienes alrededor de un kilómetro de playa y malecón entre tú y las famosas letras de Progreso al este. Luego, al oeste, otro kilómetro o dos de Malecón Internacional. Este es el nuevo andador, que está lleno de diversión para todos.

 

Mi familia tiene dos velocidades en Progreso. La primera, ir temprano y pasar el rato en un restaurante junto a la playa o pasear por el Malecón Internacional. La segunda, elegir un restaurante con palapas junto a la playa y quedarse ahí todo el día. No importa qué elijas para disfrutar de esta linda ciudad costera, lo pasarás muy bien. No hace falta decir que Progreso es un gran lugar con playas para nadar o pasar el día. Hay restaurantes a la orilla del mar y clubes de playa. Este artículo es para los más activos entre ustedes; los que quieren saber qué hay para agotar – quiero decir, emocionar – a los niños

 

En el extremo este, junto a las letras (obviamente todo el mundo debe hacer una parada fotográfica aquí), encontrarás El Ha Guay. Es un restaurante-bar genial con buena comida y mucho espacio para que todos jueguen. En la playa, hay un columpio de madera y un marco de fotos gigante para tomar fotos divertidas. Un poco más allá hay una nueva y estupenda adición a la ciudad: un acceso a la playa especial para personas con problemas de movilidad. 

 

Si sigues caminando hacia los muelles, te encontrarás con una gran estructura para escalar. Puede entretener a niños y adultos por igual, así que siempre nos detenemos aquí para jugar.

 

Alrededor de los muelles verás esculturas y más oportunidades para tomar fotos. Hay un carrusel que inicia sus vueltas al atardecer y a menudo también hay una gran rueda de la fortuna.

 

El Malecón Internacional está lleno de entretenimiento. Hay dos parques infantiles para los más pequeños y, más abajo, un gran espacio con obstáculos de madera que los niños más grandes adorarán. Deja que los niños corran, monten bicicleta, se muevan en patineta, examinen encantadoras esculturas, corran dentro y fuera de la playa y, para terminar, lleguen al esqueleto de una ballena que encalló en la costa de Progreso. Es una vista fascinante, además sirve como un gran recordatorio de que debemos cuidar nuestro medio ambiente. 

 

 

Comida callejera (divertida) en Progreso

A los niños les encantará probar los dulces de las bandejas que llevan de un lado a otro de la playa. No te pongas nervioso, ¡pruébalos! Asegúrate de probar también una marquesita o un vaso de elote con toppings (Esquites) para realmente disfrutar de Progreso como los yucatecos. ¡Un extra! Busca las deliciosas paletas de los triciclos de Las Rellenas de la 60 en la zona de los muelles, de jueves a domingo.

 

Además de todo esto, Progreso tiene mucho más para 2022. Por ejemplo, está Puerta Progreso. Este centro comercial incluirá un club de playa, tiendas y restaurantes, al igual que el “Museo del Cráter”, con dinosaurios robóticos que seguramente emocionarán a toda la familia. También está prevista la apertura de un skate park, un parque acuático y campos de fútbol. 

 

Cómo llegar desde Mérida:

  • En coche: Toma la calle 60 (Carr. 261) hasta el norte. ¡No hay manera de perderse!
  • En autobús: La terminal de autobuses Autoprogreso está en la calle 62 x 65 y 67. 
  • En combi: Toma una combi en la calle 60 x 65 y 67. 

 

Dónde comer:

En el Malecón:

  • Crabster
  • Eladio’s
  • Almadía
  • El Ha Guay

Fuera del malecón:

  • Silcer Club de Playa
  • La Antigua
  • Humo
  • Yum Ixpú

Dónde dormir:

  • Hotel Domani
  • Hotel Amor

 

¿Planeas una estancia más larga?

Contacta a Yucatán Vacations para que te ayude con el alojamiento y el transporte.

 

Recibe información sobre los clubs de playa… ¡aquí!

 

Por Cassie Pearse

 

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