
El cráter de Chicxulub
De todos los nombres mayas que existen, el que se hizo mundialmente famoso es uno de los más difíciles de pronunciar: Chicxulub.
Los seres humanos descubrimos la existencia de los dinosaurios en el siglo XIX. Con el paso del tiempo, se fueron encontrando e identificando más fósiles, a grado tal que al día de hoy se han contabilizado al menos unos 300 géneros y 700 especies de dinosaurios bien definidos. Por décadas, científicos y entusiastas se preguntaron qué pudo haber causado que tantos animales desaparecieran por completo de la faz de la tierra.
¿Cómo se extinguieron los dinosaurios?
Diversas hipótesis, como erupciones volcánicas y algún cambio climático, se plantearon por largo tiempo para explicar la extinción de los dinosaurios. Quizá la pista más importante que se tenía en ese entonces era que un buen número de investigaciones alrededor del mundo mostraban una capa geológica de arcilla, de unos 65 millones de años de antigüedad, enriquecida con iridio, un elemento muy poco común en la Tierra, pero abundante en meteoritos. Esto llevó a la hipótesis de que el impacto de un aerolito de un tamaño considerable habría inyectado enormes cantidades de roca pulverizada a la atmósfera, bloqueando los rayos solares y llevando a la extinción de los dinosaurios.
Sin embargo, un impacto con tales consecuencias habría dejado algún rastro visible. Los científicos buscaban algún cráter que tuviera unos 200 kilómetros de diámetro. En toda la superficie terrestre, sólo existían tres con estas características, y ninguno de ellos correspondía al estimado de edad indicado por el iridio.
No fue sino hasta la década de 1980 que se descubrió que la respuesta estuvo a los pies de los yucatecos desde que la humanidad existe.
¿Cómo se descubrió el cráter de Chicxulub?
Una de las consecuencias de la exploración petrolera es el estudio geofísico de los suelos. En 1981, se reportó la existencia de anomalías magnéticas y gravitacionales en un área de aproximadamente 200 kilómetros de punta a punta dentro del Golfo de México; además, en esta misma área se encontraron rastros de andesita, que es el tipo de roca que se forma cuando la lava se enfría y endurece. Si, como algunos investigadores de la época, estás prestando atención, seguramente sabes hacia dónde va esta historia.
Fue apenas entre 1991 y 1994 que se publicaron mayores estudios confirmando que toda la capa de iridio que envuelve a la tierra, y que se encuentra a un kilómetro de profundidad de la superficie actual, tuvo su origen en un asteroide que impactó más o menos a la altura de lo que hoy es el hermoso puerto de Chicxulub, en Yucatán.
El momento del impacto en Chicxulub
Se calcula que el asteroide en cuestión, de entre 10 y 15 kilómetros de largo (más o menos el tamaño del Monte Everest), se estrelló contra la Tierra a una velocidad de unos 18,000 kilómetros por hora. En lo que hoy es Yucatán, el impacto fue instantáneo y fulminante, liberando una energía cinética equivalente a casi 5 mil millones de bombas atómicas como la que se detonó en Hiroshima en 1945. La temperatura alcanzó los 5,000ºC; la superficie terrestre se hizo líquida y el yeso del fondo marino se vaporizó instantáneamente. Se desencadenaron vientos de hasta 1,000 km/h (un huracán se considera categoría 5 cuando sus vientos alcanzan 250 km/h), y mega-tsunamis con olas de entre 100 y 1500 metros de alto.
En el resto del mundo, los efectos no fueron instantáneos, pero sí fueron catastróficos. Toneladas de roca y minerales, tanto sólidos como vaporizados, quedaron suspendidos en la atmósfera. Éstos bloquearon el paso de los rayos del sol, irrumpiendo el proceso de fotosíntesis y modificando la temperatura de la tierra, dos factores que causaron estragos en la cadena alimenticia. Después de que el infierno se desatara sobre la tierra, ésta se vio envuelta en un invierno global que duró al menos cinco años. Se estima que el impacto del meteorito de Chicxulub dio lugar a la extinción del 76% de las especies que existían sobre la tierra en ese entonces.
El cráter de Chicxulub, 66 millones de años después
Eso sí: el meteorito de Chicxulub no acabó con toda la vida en la tierra. Las especies más grandes (incluyendo a los dinosaurios no aviares), cuyas necesidades alimenticias eran mayores, fueron las más afectadas. Las más pequeñas, así como las más “versátiles”, se las arreglaron para subsistir y adaptarse, y con el tiempo, dar lugar a la biodiversidad de la que hoy somos parte.
Mientras, en Yucatán, donde la roca que no se evaporó se hizo líquida, la tierra sigue portando cicatrices. La primera es una sutil rejollada de 200 kilómetros de diámetro. Aunque la capa de la tierra que recibió el impacto se encuentra actualmente a un kilómetro de profundidad (y una buena parte de él, en el fondo del Golfo de México), la roca compactada deja ver una “depresión” topográfica circular que puede verse en imágenes satelitales.
La segunda son los maravillosos cenotes y grutas que puedes encontrar en Yucatán. La fractura de las rocas y diferencia en densidad del suelo permitieron que el agua de lluvia se filtrara más fácilmente a través de ellos. Con el paso de cientos y cientos de milenios, la piedra caliza se disolvió, dejando espacios vacíos que hasta hoy se llenan de agua dulce de color turquesa. El borde del cráter es conocido como “anillo de cenotes”, precisamente porque es aquí donde las grietas de la roca se concentraron, y donde mayor cantidad de cenotes se pueden observar.
A su vez, la existencia de los cenotes fue esencial para la vida humana en la Península: sin estos depósitos de agua dulce, habitar esta área donde no hay ríos ni lagos difícilmente habría sido posible.
Cómo visitar el cráter de Chicxulub
Como leíste anteriormente, en realidad, si estás en Yucatán, hay una buena probabilidad de que estés parado dentro del cráter. No es posible ver el cráter de Chicxulub, pero sí podemos ver sus consecuencias—su impacto, por decirlo así: en la piedra caliza, en los cenotes, y, sí, en todo lo que la civilización maya nos dejó.
Sin embargo, eso no significa que no reconozcamos ampliamente el lugar de Chicxulub en la historia. En la plaza principal de Chicxulub Puerto hay una placa conmemorativa, un humilde pero amoroso homenaje que fue el primero que se instaló en la región después de que la teoría del impacto de Chicxulub cobrara fuerza. También está el Museo de Ciencias del Cráter Chicxulub, ubicado dentro del Parque Científico y Tecnológico de Yucatán, que abre sus puertas todos los sábados, con visitas guiadas y recorridos libres (es buena idea reservar con antelación a través de su página en Facebook).
Por otro lado, tenemos también el Museo del Meteorito, en Progreso, y el Sendero Jurásico, en Chicxulub Puerto, dos experiencias interactivas que encantarán a los aficionados a las ciencias, sin importar su edad.
Finalmente, están los cenotes. De los literalmente miles que existen en Yucatán, cada uno es un museo viviente, donde millones de años se plasman en las caprichosas formaciones de roca. No dejes de visitar cuando menos un cenote durante tu estancia; si necesitas ayuda para escoger, consulta aquí nuestra guía de cenotes.
¿Quieres saber más sobre el cráter de Chicxulub y la extinción de los dinosaurios? National Geographic tiene un par de artículos fascinantes sobre cómo la actividad de un cinturón de volcanes en la India ayudó a contrarrestar el invierno global provocado por el impacto del meteorito en Chicxulub, y sobre cómo algunos dinosaurios sobrevivieron esta extinción masiva y se convirtieron en las aves que conocemos hoy.
Referencias:
- Kornei, Katherine (2018). Life rebounded just years after the dinosaur-killing asteroid struck. Recuperado en marzo de 2025, de www.doi.org
- Lowery, Chris; Hennings, Juli; & Lynch, Harry (2019). EarthDates: Surviving the Asteroid. Recuperado en marzo de 2025, de www.earthdate.org
- www.astrobiology.com
- Urrutia-Fucugauchi, Jaime; Camargo-Zanoguera, Antonio; Pérez-Cruz, Ligia; & Pérez-Cruz, Guillermo. (2011). The Chicxulub multi-ring impact crater, Yucatan carbonate platform, Gulf of Mexico. Geofísica internacional, 50(1), 99-127. Recuperado en marzo de 2025, de www.scielo.org.mx.
- Torres Cruz, Isaac (2025). Cráter de Chicxulub. Extinción de los dinosaurios, en unos cuantos días: Jaime Urrutia. Ciencia UNAM. Recuperado en marzo de 2025, de www.ciencia.unam.mx
- Winemiller, Terance L. (2007). The Chicxulub meteor impact and ancient locational decisions on the Yucatán Peninsula, Mexico: The application of remote sensing, GIS, and GPS in settlement pattern Studies (PDF). Recuperado en marzo de 2025, de www.asprs.org

Autor: Yucatán Today
Yucatán Today, la compañera del viajero, es un medio bilingüe de información turística sobre destinos, cultura, gastronomía y el qué hacer en Yucatán con 37años de trayectoria.
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