Joyas ocultas para descubrir en Yucatán
Yucatán está lleno de sitios que despiertan la imaginación de los viajeros que llegan a visitarnos. Lugares icónicos como Chichén Itzá, Las Coloradas o Homún, que definitivamente se han ganado su fama con buena razón, pero que son apenas algunos de los tantos atractivos que adornan esta tierra. Hoy te presentamos algunos de los nombres menos sonados, pero que, de la mano de las bellezas naturales de nuestro estado, ofrecen experiencias únicas que podrían ser las más memorables de tu viaje.
Xocén
Cada población del interior del estado de Yucatán está empapada de leyendas y tradiciones orales que entretejen historia y mitos. Aun así, Xocén (se pronuncia shokén) es un pueblo que destaca por llevar leyendas, tradición y fe a niveles insospechados. La cooperativa ecoturística local que te puede abrir la puerta para descubrirlo se llama Xocén Birding Trail.

Hay dos razones muy importantes por las cuales visitar Xocén. La primera es la Santísima Cruz Tun o Cruz de Piedra, que es considerada uno de los pilares sobre los que descansa la tierra y da a Xocén su reconocimiento como “el centro del mundo”. La veneración a la Santa Cruz Tun es una de las formas de fe más notables y arraigadas del mundo maya.

La segunda es la observación de aves. A lo largo de los ocho kilómetros que alguna vez fueron la carretera entre los poblados de Xocén y Kanxoc se pueden encontrar más de 200 especies de aves, tanto endémicas como migratorias. Encontrarse con ellas puede ser una experiencia fascinante, sin importar si no distingues una paloma de otra o si eres un “pajarero” que sueña con avistar una especie muy particular.
Es importante recalcar que este sendero no es un sendero público; la xocenenses no está acostumbrados (y definitivamente no aprecian) ver gente “merodeando” por sus milpas. Para avistar aves en esta área es necesario hacerlo de la mano de un guía local; para visitar la Iglesia de la Santa Cruz Tun, también es buena idea.
Recientemente, el equipo de Xocén Birding Trail empezó a ofrecer también alojamiento en cabañas que borran la línea entre moderno y rústico. Al llegar, quizá te preocupe descubrir que no cuentan con aire acondicionado: puedes elegir entre dormir en cama o hamaca, pero con las puertas (con cortina de mosquitero) abiertas para que circule la brisa fresca de la selva. Yo, durmiendo en hamaca una calurosa noche de junio, tuve que levantarme en la madrugada bajarle la intensidad al ventilador de techo; entiendo que nadie me creerá si digo que tuve frío, pero sí llegó a estar más fresco de lo que para mí era cómodo.

Aproximadamente una hora antes del amanecer cobra sentido: la falta de aire acondicionado no es un descuido, sino una amenidad. Entre sueños empezarás a escuchar el canto de cientos de aves que quizá nunca habías oído, todas preparándose para saludar al sol. Si el contacto (moderado) con la naturaleza es lo tuyo, despertar en Xocén es una experiencia que realmente querrás repetir una y otra vez.

Xocén Birding Trail ofrece también visitas a artesanos locales, quienes te muestran la labor que realizan para ellos mismos y otras personas de la comunidad: bordadoras que elaboran estandartes religiosos por encargo o ropa para vender, o un milpero que, además de trabajar la tierra, corcha o tuerce la fibra de algodón para convertirla en las mechas o pabilos que usará para elaborar velas de cera de abeja de uso ceremonial. Estos productos no son elaborados para que los turistas los compren, aunque sí están en venta. El costo del tour incluye una compensación para estos artesanos, con el fin de valorizar y sostener su trabajo y agradecerles por el tiempo que dedican a recibir visitantes.
Si deseas, también puedes aprender cómo se elaboran algunos platillos típicos ya sea sobre el fogón o en un píib u horno subterráneo en casa de la familia de Miguel Nahuat, uno de los guías. Tú decides si quieres ver cómo Doña Leo, su mamá, prepara tus alimentos, o si quieres poner manos a la obra y ayudarle.

Como referencia, el hospedaje en las cabañas (Xocén Ecolodge) cuesta $950 pesos por noche; el recorrido de avistamiento por el sendero (de tres a cuatro horas) está disponible desde $1,500 por grupo de hasta cuatro personas (en horario regular). En mi opinión, cada una de estas formas de echar un vistazo a la vida auténtica de una comunidad que mantiene vivas sus tradiciones para sí misma (y no por el bien de las personas que pasan por ahí) es enriquecedora más allá de lo que puedo describir.
Contacta a Xocén Birding Trail y solicita una experiencia a tu medida.
Xocén Birding Trail
Tel. 985 211 7068
Huechen Balam, el pozo del jaguar
Huechen Balam es una comunidad maya del municipio de Yaxcabá. Su nombre antiguo es U Ch’e’en Báalam que significa “pozo del Jaguar”— esto ya nos revela su conexión con la selva y el medio natural en general. Aunque Huechen Balam es un pueblo pequeño, está muy arraigado a sus tradiciones y oficios ancestrales, luchando constantemente para preservar su patrimonio y enaltecer su identidad maya.
El poblado como tal es muy joven, fundado apenas en 1980 cuando se consolidó el ejido y se les entregó títulos y certificados de sus derechos agrarios a los dueños de estas tierras. Antes de esto la gente vivía en centros de población dispersa y venía a trabajar sus milpas y parcelas.
Un legado natural que se comparte
Huechen Balam destaca por su conservación de tradiciones mayas, huertos familiares y actividades de concientización ambiental. Cuando visites, podrás visitar diferentes meliponarios donde aprenderás acerca del manejo y conservación de las abejas nativas sin aguijón en sistemas agroforestales tradicionales.
También hay una Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA), con un jardín botánico que incluye áreas enfocadas en la recuperación del cultivo de la vainilla nativa en prácticas sustentables, orquídeas nativas, y una farmacia viviente, donde se cultiva una gran cantidad de plantas medicinales nativas e introducidas.
El colectivo Báalamo’ob (Jaguares), que gestiona estas visitas, ofrece también talleres de xookbil chuuy (hilo contado o punto de cruz), de urdido de hamacas, de lengua maya y de muchos otros saberes tradicionales del pueblo maya.
Por si eso fuera poco, la densa selva y los alrededores de Huechen Balam son sitios ideales para realizar senderismo, recorridos de observación de aves, fotografía de naturaleza e incluso puedes existen zonas donde puedes acampar. Para saber más sobre estos servicios o agendar tu visita, contacta al colectivo Báalamo’ob (Jaguares).
Colectivo Báalamo’ob
FB: U Ch'e'en Báalam
Tel. 999 143 2786 / 999 230 4051
Museo Comunitario del Venado y la Cacería Tradicional
Huechen Balam alberga un museo comunitario único en su tipo: el Museo Comunitario del Venado y La Cacería Tradicional “U yotoch kéej yéetel yuuk”. Enfocado a la conservación y educación ambiental que defiende la cultura maya, el museo fue una iniciativa de jóvenes locales que cursaban la Ingeniería en Desarrollo Sustentable. Con el respaldo de los pobladores, lo que inició como un proyecto universitario de tipo etnográfico se convirtió en un museo dentro de un pequeño predio donado por la comunidad.
En su interior, el museo comunitario de Huechen Balam resguarda invaluables conocimientos respecto a la cacería tradicional y la relación ancestral entre los mayas y los venados. En la cosmovisión maya, el venado es un ser sagrado, por lo que se le tiene un profundo respeto. Ha sido sustento de los antepasados, pero también constituye una parte fundamental de la identidad maya. Muchas experiencias de vida, mitos, leyendas y enseñanzas se han forjado alrededor de la figura del venado. Cada rincón de este museo comunitario busca concientizar a las nuevas generaciones sobre el equilibrio que debe existir entre las personas y el monte (la selva).
La museografía recorre las características de las dos especies de cérvidos que habitan la región: el venado cola blanca (Odocoileus virginianus, o, en maya, kéej) y el venado temazate (Mazama pandora, o yuuk). A través de infografías, fotos, herramientas antiguas, recetas tradicionales y testimonios de cazadores adultos mayores, el visitante comprende que la cacería tradicional siempre estuvo regida por valores. Existían vedas que respetaban las temporadas de reproducción, se practicaban rituales de agradecimiento y se llevaban a cabo acciones que garantizaban que el recurso no se agotara.
El objetivo del Museo Comunitario del Venado y La Cacería Tradicional es preservar esos conocimientos, que son necesarios para proteger la especie y su entorno. El museo está abierto al público cualquier día de la semana con previa cita a través de Facebook. El museo funciona con cooperación voluntaria.
Museo Comunitario de Huechen Balam
FB: Museo del Venado y la Cacería Tradicional “U yotoch kéej yéetel yuuk”
San Crisanto
La selva no es el único lugar donde puedes encontrar joyas ocultas en Yucatán. Aunque toda la costa es famosa por sus playas y manglares, uno de los puntos que suele sorprender por su belleza, tranquilidad y lejanía de las multitudes es el manglar de San Crisanto.
Éste es un lugar para dejarte asombrar por la paz y el silencio que reinan donde la naturaleza parece nunca haber visto la huella del hombre. A bordo de una chalana (una especie de góndola plana), un pescador local te conducirá por estrechos túneles de manglar, donde, con la paciencia y la atención necesaria, podrás espiar un sinfín de especies ocupadas en sus propios asuntos.

El recorrido es una delicia, y aun así, es el medio que lleva a un fin: el cenote Dzonot-Dzik, un ojo de agua dulce en medio del manglar. Ese refrescante chapuzón en las aguas más cristalinas que puedas imaginarte te va a saber a gloria.
Y el recorrido por el manglar es sólo el principio (o la cereza en el pastel, dependiendo del orden en que hagas tus planes). La misma cooperativa que opera estos tours, Ejido San Crisanto, ofrece también acceso a un área frente al mar, la playa Zac-Ha (agua blanca). Esta playa, además de ser pet-friendly, cuenta con palapas y regaderas, y espacio para acampar (con previa reservación).

Ahora que, si quieres pasar la noche en la playa, pero no tan cerca de la naturaleza como para hacerlo en una casa de campaña, también cuentan con cabañas de dos recámaras con baño y electricidad.
Ejido San Crisanto
Cel. 991 105 3710
Tecoh
A tan solo 35 minutos de Mérida, existe un rincón donde la tierra guarda secretos milenarios y la cultura viva se respira en cada esquina. Su nombre es Tecoh, que en lengua maya puede interpretarse como "lugar del puma o tigrillo". Este municipio es mucho más que un punto en el mapa de Yucatán; es una puerta de entrada a la historia, la aventura subterránea y la calidez de su gente. Si buscas una escapada que combine el esplendor del pasado con la adrenalina de lo desconocido, este destino tiene que estar en tu lista.

Tu viaje en el tiempo bien puede comenzar en la Hacienda Sotuta de Peón. Esta joya del siglo XIX no es un simple museo; es una hacienda henequenera viva donde el pasado se entiende a través de los sentidos. Al recorrer su casa principal, sus campos y su maquinaria, descubrirás por qué el henequén fue bautizado como el "oro verde" de México. Tras aprender los secretos de esta fibra, el calor de la península te pedirá una tregua, y la encontrarás en las aguas tranquilas y accesibles del cenote Dzul Ha, el cierre perfecto para procesar la historia antes de que la verdadera aventura comience.

Porque justo cuando crees que puedes definir Tecoh como un remanso de paz, el suelo se abre para desafiar tus límites en las imponentes Grutas de Tzabnah. Cuyo nombre significa "palacio del rey", este sistema subterráneo es una experiencia intensa que requiere casco, lámpara y ropa a la que no le tengas demasiado apego. Olvídate de los recorridos turísticos tradicionales: aquí te agacharás, te arrastrarás y negociarás con el terreno.

A lo largo de hora y media, descenderás a una impresionante catedral de sombras que resguarda trece cenotes ocultos, fósiles de conchas marinas atrapados en la roca y caprichosas estalagmitas. Tras poner a prueba tu cuerpo y tu paciencia, la recompensa final es casi mística: un cenote subterráneo de aguas cristalinas y silencio absoluto donde podrás nadar y purificar el esfuerzo del camino. Al ser un proyecto de turismo comunitario, la única forma de entrar es con los guías locales, quienes custodian este palacio con orgullo.
Pero el agua en Tecoh no se agota bajo la tierra. Si tu espíritu explorador te pide más, la comisaría de Pixyá te espera con un catálogo de espejos de agua que parecen sacados de un sueño, albergando cenotes icónicos como Noh Mozón, Nah Yah y el deslumbrante Suhem.

Para culminar este viaje con el corazón lleno y el paladar agradecido, la última parada obligada es Xcanchacán. Aquí, la tradición se toca y se saborea. Podrás visitar un taller de henequén liderado por mujeres de la comunidad, donde verás cómo transforman la fibra utilizando tintes naturales extraídos de la región. Y para el broche de oro, nada se compara con sentarse a la mesa para disfrutar de la auténtica cocina tradicional yucateca, con platillos como el escabeche, elaborados desde cero y con el alma por cocineras locales.

Tecoh es un recordatorio de que los mejores viajes son aquellos que nos confrontan con la naturaleza y nos conectan con la raíz.
¿Estás listo para descubrir los secretos que el lugar del puma tiene guardados para ti? Te traemos todos los detalles en nuestro artículo Tecoh, un municipio yucateco que lo tiene todo.
Publicado por primera vez en la revista impresa y digital Yucatán Today, edición no. 464 de agosto de 2026.
Autor: Yucatán Today
Yucatán Today, la compañera del viajero, es un medio bilingüe de información turística sobre destinos, cultura, gastronomía y el qué hacer en Yucatán con 38 años de trayectoria.
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