Homún: Cenotes y Fiesta de San Buenaventura
Fiesta entre cenotes
La villa de Homún es ampliamente reconocida (en Yucatán y en todo México) por albergar más de 300 cenotes de aguas frescas y cristalinas. Estos impresionantes atractivos naturales lo convierten en uno de los destinos turísticos más importantes de nuestra Península. Sin embargo, a pesar de que su principal motor económico es el turismo, la comunidad no pierde su esencia y encanto de pueblo maya, conservando con mucho orgullo su historia viva y sus tradiciones ancestrales.
La manifestación más importante de esta identidad bien podría ser su gran fiesta patronal: realizada durante las primeras dos semanas del mes de julio, esta celebración llena las calles de un ambiente festivo entre gremios religiosos, música de jarana y la profunda fe de su gente.
La tierra enigmática de Homún
Homún es una tierra de misticismo. De acuerdo con varios investigadores, su nombre proviene de la raíz maya juum, que significa sonido, ruido o zumbido. El célebre poeta Antonio Mediz Bolio piensa que su nombre proviene de joom [trompeta] y juum: “donde retumbó la trompeta”. Uno de los relatos del Chilam Balam de Chumayel (una de las compilaciones de escritos religiosos, míticos y proféticos de mayas de distintas épocas) también menciona este lugar en la lista de pueblos que recorrieron los mayas antiguos durante un éxodo legendario: “Human [Homún]. Allí retumbó la palabra sobre ellos, allí sonó su fama.”
Este sonido bien podría referirse al de las aguas de sus cenotes que se mueven al compás del viento. Desde antes de la llegada de los españoles, los cenotes han sido considerados lugares sagrados que conectan con el mundo subterráneo y que purifican los cuerpos de quienes se bañan en ellos. Sabemos que hasta 1807 en Homún se seguían realizando rituales nocturnos de invocación en cuevas y cenotes acompañados de bailes y bebidas como el balché—esto, claro, a escondidas de los españoles. Ésta es una muestra más de cómo los mayas han resistido y luchado para mantener vivas sus creencias y tradiciones.
Si bien los rituales ya no se realizan en la clandestinidad de las cavernas, hoy podemos ver manifestaciones de fe y devoción en la bella iglesia del pueblo de Homún, durante los gremios y demás actividades que se realizan en la fiesta de julio.
San Buenaventura, patrono de Homún
La fiesta de Homún inicia con la bajada de San Buenaventura, el santo patrono del pueblo.
¿Quién es San Buenaventura?
San Buenaventura de Bagnoregio (nacido Juan o Giovanni di Fidanza), obispo de Albano, Italia, fue un filósofo y teólogo franciscano que vivió durante el siglo XII; considerado uno de los más grandes filósofos de la Edad Media, fue canonizado en 1482 y es considerado Doctor de la Iglesia Católica.
Desde su llegada a tierras mayas, los frailes colocaron a Homún bajo la protección de San Buenaventura, y le dedicaron una iglesia que se distingue por poseer tres torrecillas en su fachada. El día principal de la fiesta es el día de San Buenaventura, el 15 de julio; es entonces cuando la antigua imagen del santo sale a bendecir las calles. Durante la fiesta se realizan vaquerías y bailes populares, célebres en toda la Península por su alegría y colorido. Además, sus gremios son afamados por regalar entre los asistentes el tradicional ts’aambil sa’, un atole de maíz fermentado con canela que forma parte de la herencia gastronómica local.
Algunos milagros atribuidos a San Buenaventura en Homún
La imagen de San Buenaventura está rodeada de milagros y relatos populares que los habitantes transmiten de generación en generación. La tradición apunta que su efigie fue encontrada en un cenote cercano a la plaza. Aunque fue trasladado a la iglesia, el santo desaparecía misteriosamente de su altar para volver a aparecer en la caverna, por lo que el pueblo decidió construirle un nicho especial bajo la promesa de venerarlo solemnemente cada año. Desde entonces, el santo permaneció en su altar, los cenotes fueron consagrados, y Homún se convirtió en una tierra bendita llena de ellos.
Los abuelos cuentan también que durante la Guerra Social Maya (en la segunda mitad del siglo XIX), un desconocido ayudó a los habitantes de Homún salvando muchas vidas. Pasadas las batallas, la gente del lugar notó que los pies de la imagen del santo patrono estaban manchados de lodo y comprendieron que fue él quien bajó de su altar para luchar junto con sus devotos.
También se dice que hubo un año en el que no llovió ni la más mínima gota. El nivel del agua de los cenotes bajó, los cultivos se secaron y el ganado moría. El pueblo agonizaba y la hambruna se agudizaba. Los abuelos prometieron entonces hacer una gran fiesta cada año si San Buenaventura los ayudaba. Esa misma noche cayó un aguacero que duró tres días. Los cenotes se llenaron y brotó agua hasta de las piedras. Desde entonces, la fiesta en su honor fue creciendo hasta convertirse en una de las más importantes de la región.
Sin duda, la fiesta de San Buenaventura es una cara de Homún que muy pocas personas han tenido la oportunidad de vivir. Cada julio, tienes la oportunidad de adentrarte a conocer no sólo los refrescantes atractivos de esta villa, sino también sus sorprendentes tradiciones.
Publicado por primera vez en la revista impresa y digital Yucatán Today, edición no. 463 de julio de 2026.
Fotografia por Leobardo Cox Tec
Autor: Leobardo Cox Tec
Gestor cultural, gastrónomo, fotógrafo y escritor originario de Yaxcabá. A través de su trabajo, se especializa en la difusión del patrimonio cultural y natural del estado de Yucatán, compartiendo las historias de sus pueblos a través de sus tradiciones."
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