Juul nikte’: Flores de mayo para la Virgen de Tetiz
Durante el mes de mayo, la gran mayoría de los pueblos mayas conserva la tradición de la “presentación de flores”. Ésta consiste en llevar flores de mayo a la iglesia del pueblo y muy solemnemente ofrendarlas a la Virgen María. Se trata de una tradición de origen europeo que fue heredada a los mayas, quienes vincularon a nikte’ (la flor de mayo) con la Virgen.
La flor de mayo, una flor ancestral
La flor de mayo (Plumeria rubra) o nikte’ en lengua maya, ha sido muy importante desde tiempos prehispánicos: en la lámina 15c del Códice de Dresde, por ejemplo, encontramos las imágenes del dios Kiimil (de la muerte) y del dios Itzamna’ (del cielo) sosteniendo el glifo nikte’ en la mano derecha. El augurio que acompaña al primero dice: “Kiimil recibe flores, el augurio es mortandad”. Sobre Itzamna’ puede leerse: “Itzamna’ comió flores”. Ofrecer flores a los dioses debió ser muy común en el pasado.

En la época colonial la palabra nikte’ también estaba relacionada con el amor erótico, la lujuria y la fertilidad. Una forma antigua de nombrar a los matrimonios en maya era k’am nikte’: literalmente, “recibir la flor”. En Los Cantares de Dzitbalché aparece el ritual k'ay nikte': “el canto de la flor o del amor, un rito secreto de mujeres para atraer al amado”. Además, nikte’ era una palabra obscena para referirse a los genitales femeninos y julnikte’, “atravesar la flor”, designaba la forma vulgar para referirse a tener relaciones sexuales.
En los Libros del Chilam Balam se mencionan diferentes deidades femeninas vinculadas a la flor nikte’, como Ix Bolón Yol Nicté (la nueve corazón flor de mayo) e Ix Dziban Yol Nicté, (la flor de mayo de corazón pintado). En algún momento de la Colonia, la flor de mayo, vinculada al amor erótico y al sexo, se consagró para ser la principal ofrenda de los mayas para la Virgen María.
La presentación de flores a la Virgen de Tetiz
En Tetiz, al poniente de Yucatán, la celebración de la presentación de flores se convirtió en la más grande y mejor organizada del estado. Cada uno de los 31 días de mayo, miles de flores de mayo se ofrendan a la Virgen de Tetiz.
Los “nocheros”, que son una familia diferente cada día, realizan portadas monumentales o decoraciones muy coloridas que se colocan en el altar a las 5 de la tarde. Antes de llevar las flores a la iglesia, se realiza un almuerzo para todos los asistentes. En la casa de los organizadores, las mujeres se reúnen para hacer julnikte’ (enhilado de la flor). Esto consiste en hacer varitas atravesando flores de mayo con un palito que se obtiene de las hojas de la palma de coco. Una vez entregadas las flores, se lleva a cabo el rezo de un rosario y una misa que culmina con música de mariachi o charanga para posteriormente quemar toritos de fuego frente a la iglesia.
Esta ofrenda, además de ser hermosa, es una verdadera muestra de devoción y agradecimiento, pues implica muchas actividades y compromisos que deben irse cumpliendo como parte de la “manda” (la promesa hecha a la Virgen a cambio de un favor especial). En primer lugar, la recolección de la flor de mayo tiene que realizarse con mucha delicadeza; las flores se desprenden una por una con mucho cuidado para no dañar los botones que abrirán en los siguientes días para ser cosechadas. En segundo lugar, el cuidado de las flores es muy importante para mantenerlas frescas: deben mantenerse en lugares húmedos. Por lo general se destina un cuarto para almacenar la flor de mayo, se colocan cartones debajo de ellas y se mojan constantemente con agua fría para evitar que se marchiten.
Visitar Tetiz en mayo es presenciar una maravillosa muestra de la devoción, dedicación y cuidadoso trabajo artesanal de una comunidad entera en honor de una de las imágenes religiosas más importantes de Yucatán. Treinta y seis kilómetros al oeste de Mérida, Tetiz te espera para descubrir sus tradiciones; sus habitantes te recibirán con los brazos abiertos.
La Virgen de Tetiz
Conocida también como “La Pobre de Dios”, esta virgen ha reunido durante generaciones a miles de fieles, no sólo en Tetiz, sino en distintos rincones de Yucatán. Aunque originalmente el santo patrono de la iglesia de Tetiz era San Bernardino de Siena, rápidamente fue eclipsado por Nuestra Señora de Tetiz. Su imagen peregrina, representación de Nuestra Señora de la Asunción, ha fortalecido la fe de comunidades enteras que la reciben con devoción, abriéndole las puertas de sus hogares y de sus corazones para pedirle consuelo, protección y esperanza.

Como ocurre con diversas imágenes religiosas en Yucatán (como el Cristo Negro de Sisal o el Cristo de las Ampollas de la Catedral de Mérida), el origen de la Virgen de Tetiz está envuelto en leyendas. La historia más célebre sucede una fría mañana de diciembre en el convento de Nuestra Señora de Loreto, en Sevilla, España.
El obispo Crescencio Carrillo y Ancona relata que un día llegó al monasterio una mendiga, una mujer desconocida, revestida de pobreza y de una gran belleza que suplicaba limosna para poder reconstruir su casa, pues aseguraba que se encontraba en un estado lamentable.
Entonces, fray Francisco de San Buenaventura, el superior del convento, conmovido por aquella mendiga, le entregó su última moneda. La mujer, con agradecimiento, aseguró que algún día aquel fraile sería quien construyera una casa para ella y su hijo. Desde ese día, nunca se volvió a ver a aquella mendiga.
Catorce años después de este suceso llegó fray Francisco a Yucatán en calidad de obispo. Tras recorrer los pueblos que estarían bajo su cargo, se encontró con la aldea de Tetiz, cuya iglesia estaba muy deteriorada, en ruinas y con un techo inservible de palma de guano. Al entrar a aquella iglesia, fue grande su sorpresa al encontrarse con una imagen de la Virgen: “¡He aquí la mendiga de Loreto!” Las facciones de la escultura eran las mismas de aquella misteriosa mujer que suplicó caridad, al acercarse fue mayor su asombro al hallar la misma moneda que un día el fraile obsequió a la mendiga, reconociéndola por los grabados y la fecha.

La promesa se cumplió y el fraile reconstruyó la casa de la mujer pobre: erigió el templo de Tetiz a mediados del siglo XVIII con un pequeño camarín que se convirtió en uno de los santuarios más concurridos de la península.
Hasta el día de hoy, la imagen de la Virgen de Tetiz reúne a miles de devotos; tanto así, que la Virgen viaja a lo largo del año por diversas poblaciones, como Sisal, Hunucmá, Texán y Kinchil, entre otros. En cada visita deja tras de sí rezos compartidos, promesas cumplidas y ese profundo sentimiento de fe que une a tantas familias yucatecas y de todo el mundo, que buscan su favor.
Por Leobardo Cox Tec y Sharon Cetina, con información adicional de Crescencio Carrillo y Ancona.
Publicado por primera vez en la revista impresa y digital Yucatán Today, edición no. 461 de mayo de 2026.
Autor: Leobardo Cox Tec
Gestor cultural, gastrónomo, fotógrafo y escritor originario de Yaxcabá. A través de su trabajo, se especializa en la difusión del patrimonio cultural y natural del estado de Yucatán, compartiendo las historias de sus pueblos a través de sus tradiciones."
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