El cenote sagrado de Chichén Itzá
Has visto un sinfín de fotos y videos, y los famosos cenotes de Yucatán —con sus aguas frescas y cristalinas en tonos turquesa brillantes— te llaman como desde un sueño. Estás ansioso por ver la "joya de la corona": el Cenote Sagrado, justo en el corazón de la zona arqueológica de Chichén Itzá, la Maravilla del Mundo Moderno en México. Qué ejemplar debe ser, ¿verdad? Caminas los 300 metros desde El Castillo, esperando quedar asombrado por su majestuosidad. Miras hacia abajo, y te encuentras… con un estanque gigante de agua turbia, pantanosa y de color verde brillante.
Mira, si te sirve de consuelo, no eres la primera persona en sentirse un poco decepcionada, si no es que estafada por completo: ¿ése es el Cenote Sagrado de Chichén Itzá?
La ciencia del agua verde estancada
El Cenote Sagrado de Chichén Itzá es único por varias razones, y su repelente apariencia es sólo una de ellas. El Cenote Sagrado es una “ventana” a las legendarias aguas subterráneas de Yucatán, pero una de muy lento movimiento. Vale la pena recordar que, en el norte de la Península de Yucatán, el impacto de un meteorito gigante básicamente licuó la corteza terrestre. El agua que fluye por el subsuelo viaja a través de fracturas en la piedra caliza; en la superficie de un “pozo” abierto como este, el agua a menudo parece inmóvil o estancada.
Los 15 metros de paredes verticales del Cenote Sagrado también limitan la luz solar y bloquean el paso de la fauna, permitiendo que las microalgas proliferen. Esta falta de movimiento, combinada con siglos de hojarasca, polvo y sedimentos, además de una cantidad masiva de objetos ceremoniales, crea ese tono verde oscuro característico. En esencia, el agua no está "sucia": es una cápsula del tiempo perfectamente conservada, que refleja el verde follaje que lo rodea.
Dragando tesoros: explorando el Cenote Sagrado en Chichén Itzá
El uso ceremonial del Cenote Sagrado ha sido bien documentado desde la llegada de los españoles a Yucatán. En 1566, fray Diego de Landa escribió que los mayas “arrojaban en él muchas otras cosas, como piedras preciosas y cosas que apreciaban”, además de seres humanos.
Las características naturales de este cenote en particular nunca han facilitado su exploración. Entre 1904 y 1911, el estadounidense Edward Herbert Thompson, propietario de las tierras donde Chichén se encontraba, emprendió la tarea de dragarlo, primero con una máquina y luego buceando. Lamentablemente, el proceso de dragado bajo su supervisión no sólo fue invasivo y destructivo, sino que dio lugar a saqueos; muchos artefactos desaparecieron para siempre y muchos otros fueron enviados fuera de México, particularmente al Museo Peabody de Arqueología y Etnología en Cambridge, Massachusetts, ya que esta institución patrocinó la exploración de Thompson.
Lo cierto es que lo que sobrevivió a los métodos de Thompson hoy constituye un verdadero tesoro. Las aguas turbias del Cenote Sagrado, al carecer de oxígeno en sus profundidades, hicieron un excelente trabajo preservando incluso los materiales que se esperaría que se hubieran podrido hace siglos, como la madera y los textiles, incluyendo la muestra de bordado maya más antigua que se conoce hasta hoy. En total, se recuperaron miles de piezas de cerámica, jade, obsidiana, conchas marinas, piedra caliza, madera, oro e incluso restos humanos. Sólo el Museo Peabody cuenta con más de 3,000 artículos en su colección del Cenote de Chichén Itzá. Los objetos recuperados, al no ser propios de la región, representan un claro ejemplo del intercambio comercial con regiones muy distantes, y demuestran que Chichén Itzá fue el centro de peregrinación más importante de Mesoamérica.
Dónde ver los tesoros recuperados del Cenote Sagrado
Que muchos de los objetos se encuentren en Estados Unidos no es impedimento para verlos por ti mismo dentro de México. En nuestro país, los mejores lugares para asombrarte con estos tesoros son el Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México, y el Gran Museo del Mundo Maya, en Mérida. Ocasionalmente, el Museo Regional de Antropología, Palacio Cantón (en Mérida, sobre Paseo de Montejo x calle 43), exhibe algunos de estos objetos, pero las exhibiciones pueden variar.
Finalmente, también está el Gran Museo de Chichén Itzá, en el área del sitio arqueológico; aunque las atracciones principales aquí son sobresalientes muestras de trabajo en piedra, que reúnen piezas de gran formato, también hay algunos artículos más pequeños que puedes ver. Sin embargo, hay buenas noticias: aquí se está preparando un espacio especial para reunir una importante muestra de objetos procedentes del Cenote Sagrado, que próximamente será inaugurado.
Algunos de los tesoros encontrados en el Cenote Sagrado de Chichén Itzá

Pendiente de piedra verde con hombre sentado

Cuentas de jadeita

Cascabel con forma de animal en oro

Fragmento algodón tejido textil

Tableta piedra verde con una figura humana usando un árbol de cacao como cetro, perforada y reconstituida
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Pendiente con forma humana en oro y cobre (tumbaga)
Muchos de los artefactos presentan evidencias de haber sido “matadas” (perforadas, rotas o quemadas ritualmente) antes de haber sido sacrificadas al cenote.
Por Alicia Navarrete Alonso, con la revisión del Arq. José Osorio León.
Publicado por primera vez en la revista impresa y digital Yucatán Today, edición no. 460 de abril de 2026.
Autor: Alicia Navarrete Alonso
Apasionada del conocimiento y curiosa incorregible. De chica leí que hay mucho más para ver de lo que se puede ver y más para hacer de lo que da el vigor, y me propuse ver si era verdad.
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