Profundidad de Campo

El cabello oscuro y abundante de Neydi descansa sobre su hermosa blusa bordada. Una mujer segura de sí misma con cosas fascinantes para contar, Neydi Cardeña es la encargada de dirigir el joven departamento de turismo de la región, un trabajo enorme que maneja sin problemas. Ella habla de manera apasionante, haciendo ligera la historia y anécdotas del municipio más grande de Yucatán y la segunda ciudad más habitada: Tizimín.

Tizimín es una joya con 86 facetas. No hay tiempo suficiente para que Neydi comparta detalles sobre cada comisaría, pero su conocimiento de su comunidad proviene de la estabilidad y tranquilidad del municipio así como de su conexión personal con su tierra de origen.

Ella platica sobre muchos temas: la cultura de los mayas modernos; aspectos geográficos destacados (especialmente playas y cenotes); y las concentraciones crecientes de restos arqueológicos (en su mayoría inexplorado). Manejando a lo largo de las carreteras del municipio, granjas de ganado y ranchos con modernos sistemas de riego florecen a través del paisaje rocoso, formando la columna vertebral económica de la región.

Neydi se detiene en lo que la emociona. Destaca Kikil, una pequeña población, hogar de una iglesia mística en ruinas y una parada turística con un peculiar restaurante, cenote, jardines botánicos y lugares para relajarse. Nada en el enorme cenote de boca abierta, luego relájate en una hamaca debajo de un techo de palapa. Otro pueblo, San Manuel, tiene más de 100 cenotes y ha sido sede de proyectos de investigación a largo plazo financiados por National Geographic. El Cuyo tiene una playa tan cristalina y secreta que tuvimos que ponerla en nuestra portada, y finalmente, Kulubá, un sitio arqueológico épico muy alejado de lo que hayas visto antes.

Prueba la Tradición en lo más Colonial de Tizimín

Lleno de maravillas naturales, Tizimín aún no ha sentido la presión del turismo, como muchas otras ciudades más pequeñas. Es por eso que encontrarás cultura mestiza pura en el centro de la ciudad, además, para comer tendrás que sumergirte en la escena culinaria tradicional.

La base para vivir una experiencia gastronómica en Tizimín es el icónico restaurante “Tres Reyes”. Con más de 40 años, el restaurante mantiene su ambiente “vintage” con mesas y sillas de los años 70 y detalles en color naranja y café. Disfruta de una clásica michelada y auténticas interpretaciones de platos regionales.

Soy un cliente habitual y siempre ordeno lo mismo, Queso Relleno, un complicado equilibrio de salsa blanca, “queso de bola” y carne de cerdo molida (adornada con el toque libanés de aceitunas y pasas). Tizimín es conocido localmente por su alta concentración de granjas de ganado, y alberga docenas de tiendas que se dedican a vender “carne ahumada“.

Anualmente, la ciudad estalla en celebración con el “Feria de los Reyes Magos de Tizimín”, donde se unen la feria de ganado, las exposiciones artesanales y las tradiciones religiosas. Los grandes eventos comienzan el 28 de diciembre y concluyen el 22 de enero del año siguiente. Es la segunda feria más grande del estado.

Imagina el Pasado

A casi una hora de Tizimín en el sitio arqueológico de Kulubá, el olor a piedra húmeda y el sonido de las alas de murciélago revolotean vívidamente. Siento una sensación que mis amigos de universidad llamaron, “perma-grin”, que es cuando simplemente no puedes dejar de sonreír. Al escalar el palacio respiro profundo, empapándome con la sensación eléctrica de estar en un lugar tan espiritual sin la presencia de otros turistas.

Le pido a mi mente que viaje en el tiempo e imagine a la gente que se apresura en la plaza central. Kulubá debe haber sido una metrópolis que creció en el transcurso de más de 1,000 años. Una comunidad que sufrió las mismas caídas y picos, como frecuencias onduladas, de la civilización moderna.

Los dibujos de piedra se muestran a lo largo de las fachadas de los edificios largos. Me parecen abrumadoramente femeninos con puntos y curvas, antiguas representaciones de flores. Entre las líneas fluidas, mi mente dibuja una cara… boca, nariz y ojos. Simbolismo que, para mí, implica la forma en que la humanidad está inserta en la naturaleza.

Imagino que los ojos de la máscara de piedra se abren, pintura roja se desliza y apodera de la estructura. Los cantos y el compás del tambor de guerra ritual crean un ritmo tribal: los sonidos de una guerra ideológica. Una lucha por la libertad.

Aventura en lo poco conocido

Los arqueólogos han estado rastreando la antigua línea de tiempo de Kulubá de manera intermitente durante varias décadas. Identificaron el sitio como una comunidad relevante: primero del gigante regional, Ek Balam, y más tarde como parte de Chichén Itzá. Los estilos arquitectónicos de ambos sitios, así como el análisis de cerámica de platos, ollas y artículos domésticos típicos ayudan a los arqueólogos a sacar estas conclusiones. La destrucción simbólica y la construcción de la arquitectura corroboran la historia tumultuosa y en guerra de Kulubá.

El gobierno estatal tiene planes para construir la infraestructura necesaria y abrir el sitio para el turismo público en septiembre de 2018. Hasta entonces, las piedras yacerán dormidas, meticulosamente cuidadas por el ranchero convertido en arqueólogo, Don Willy. Pequeño y de pies firmes, Don Willy trabaja cuidadosamente en el sitio, vigilando las rocas intrincadamente talladas y ofreciendo recorridos tranquilos a los aventureros.

El libro de visitas muestra un flujo constante de visitantes, a veces incluso a diario. El pequeño museo con techo de paja alberga varias piezas de obra de arte, en reposo por el duro golpe del sol yucateco, que te dejan boquiabierto.

Sigue nuestro mapa de Yucatán para visitar el sitio. Ten en mente que el camino es rocoso (pero maniobrable). Usa ropa cómoda para la aventura, lleva repelente para evitar insectos y garrapatas (muy recomendable), y recuerda brindar una gratificación a Don Willy, el guardián del pasado.

Editorial por Amanda Strickland
Fotografías por Loboluna Producciones para uso en Yucatán Today

Cómo llegar a Tizimín:

En coche por carretera libre: Desde Mérida toma la carretera a Motul continuando hacia Tizimín. La carretera está en perfecto estado y es segura. La ruta toma 2 horas aproximadamente y es de 170 km.
En coche por autopista: Desde Mérida toma la autopista de cuota a Valladolid y en el km. 150 dirígete a al norte siguiendo las indicaciones por 20 kilómetros más.
En autobús: Desde Mérida se puede tomar un taxi colectivo desde el Centro en la Calle 65 x 52 y 54.

Descarga el mapa de la Peninsula de Yucatán:

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