El barrio de Santa Ana, en el Centro Histórico de la ciudad, incluye la Iglesia, el Parque y el Mercado de Santa Ana. Es muy tranquilo para pasar un rato agradable.

La fachada de la iglesia es muy sencilla y está rematada por una cruz de hierro y dos torres de campanario con forma de pirámide ubicadas en cada extremo. Después de cruzar el sencillo atrio, verá la entrada bajo un arco de medio punto. Toda la fachada del edificio es de piedra sólida, muy sobria. Como dato interesante, se dice que la antigua campana con la que cuenta el templo parroquial es considerada la de mejor sonoridad en toda la ciudad.

De igual forma que el exterior, el interior de esta iglesia no oculta su sencillez. En el presbiterio hay un altar de madera pintado con aceite, con detalles dorados, y que se encuentra sobre una plataforma con tres escalones corridos en todo el frente, limitado por dos rejas: una de hierro y una de madera.

Los vitrales de las ventanas laterales permiten que la sutileza de los colores llenen de luz las capillas interiores. En medio del altar destaca la imagen de Santa Ana (madre de la Virgen María), a quien está consagrado este templo.

Entre 1725 y 1733, el Gobernador y Capitán General Antonio de Figueroa y Silva Lazo de la Vega Ladrón del Niño de Guevara, mandó construir un arco de cantería (demolido en el siglo XIX) en el cruce de las actuales calles 60 y 47, lo que en ese entonces eran las afueras de la ciudad. Poco después, se pondría la primera piedra del templo parroquial de Santa Ana, obra que financiaría el mismo gobernador.

Actualmente, el Parque de Santa Ana es un micro mundo donde se abren tiendas, cafés y galerías de arte en torno a los antiguos muros del templo. Las abundantes áreas verdes del parque se alternan con las antiguas casonas del entorno, que poco a poco son rehabilitadas por nuevos habitantes que han redescubierto el encanto de la vida en el Centro Histórico de Mérida.

Aquí mismo, encontrarás el sabor único del mercado, lugar favorito de muchos, tanto locales como visitantes, para desayunar o para disfrutar de una rica comida o cena de antojitos regionales.