No te rías, es enserio. Frecuentemente visitamos los sitios arqueológicos de la Península de Yucatán con nuestros hijos. De hecho, mis hijos lo consideran divertido. Cuando llegamos a México nuestros hijos tenían dos y cuatro años, y hemos pasado todo este tiempo explorando los sitios arqueológicos del país. Nunca hemos dicho “ay, pero están muy chiquitos ¡se van a aburrir!”

¿Cómo le hacemos?

Entonces, ¿Cómo le hacemos? y ¿Cómo es que no se aburren los niños cuando vamos? Pues muy sencillo, intentamos no sobrecargarlos de información. Nunca vamos en tours ni contratamos guías. Tenemos que ser realistas en cuanto a lo que los niños pueden soportar y personalizar la experiencia a ellos.

Cuando estaban chiquitos, solíamos ir al sitio para subirnos a árboles y corretear por ahí; pero sobre todo para empezar a sembrar en ellos la curiosidad por conocer más. ¿Qué mejor manera de fomentar pasión por la exploración y el aprendizaje que convertirla en parte de la vida cotidiana? Esto es justo lo que están comenzando a hacer museos en todo el mundo al diseñar experiencias especiales para estas edades.

Ahora que los niños están un poco más grandes (cumplirán cinco y siete este año) les hablamos más sobre la historia de México, los mayas y lo que veremos durante la visita. Para involucrarlos les contamos historias, jugamos a que viajamos en el tiempo y hablamos sobre lo que veremos. Nos gusta hacerlo relevante a sus vidas y que se imaginen haber sido un niño hace 600 años… esto inicia todo tipo de conversaciones y juegos imaginativos.

Varios sitios aún tienen edificios y pirámides a los que nos podemos subir. Esto nunca deja de ser emocionante para mis hijos y los hace sentir valientes y fuertes. Aman subir con confianza y también les encanta una galletita y agua de premio cuando llegan a la cima de una subida particularmente ardua.

Yucatán también tiene un reino animal muy diverso, ¡no lo ignoren! Deténganse a ver filas de enormes hormigas caminar y a las orugas en los árboles, observen las enormes iguanas asoleándose en los antiguos muros y llama a los niños para escuchar el sonido que hacen las alas de una mariposa o los aullidos de un mono.

¿A dónde ir para la diversión de tus hijos?

Bueno, nuestro favorito (¡shh!) es Mayapán. No muy lejos de Mérida está este precioso sitio en donde los niños pueden correr con libertad. Los sitios de la Ruta Puuc también son maravillosos para explorar con los niños porque frecuentemente están vacíos, lo cual permite que los niños se sientan como verdaderos aventureros o viajeros en el tiempo. También cerca de Mérida está X’cambó, aquí encontrarás un pequeño sitio completamente rodeado por la jungla.

Aún cuando piensen visitar sitios más grandes como Uxmal o Chichén Itzá, claro que es posible convertirlo en una aventura. Y si esto no funciona, puedes incentivarlos con un soborno. Promételes un helado o una visita al cenote cuando terminen.

 

Editorial por Cassie Pearse
Fotografía por Cassie Pearse y Andrea Mier y Terán para uso en Yucatán Today

 

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