Para los mayas, los árboles eran esenciales para la vida, sentían un profundo respeto por ellos y les atribuían cualidades religiosas y cosmológicas. Hoy en día muchos continúan considerándose sagrados. Las leyendas y costumbres que giran alrededor de ellos perduran como parte de la cultura de la Península de Yucatán.

Uno de los más importantes es la ceiba o yaxché, considerado el árbol sagrado de los mayas que simboliza la vida y la fertilidad. Se relaciona con los tres planos cósmicos: por su gran altura con el Cielo, su tronco y follaje con la Tierra, y sus profundas raíces con el Inframundo. La leyenda de la Xtabay, de la que hemos hablado en Yucatán Today, está vinculada a la ceiba. Aún puedes encontrarla en parques de Mérida, la reconocerás de inmediato por su majestuosidad. ¡Algunas tienen más de 100 años!

¿Sabías que los mayas acostumbraban producir y masticar chicle? Del chicozapote o árbol del chicle, rojizo y de gran altura, se utilizaba la resina para producir una goma que usaban los mayas desde tiempos ancestrales, otra aportación para el mundo. También su madera es fuerte y resistente. Debido a la explotación comercial para chicle y construcción, no es tan fácil encontrarlo.

El ramón es otro árbol utilizado por los mayas como fuente de alimento, sus frutos asemejan a bayas y tienen gran contenido de almidón que servía como harina. En la actualidad puedes encontrarlo comúnmente en parques, avenidas y áreas verdes, por dar excelente sombra y para uso ganadero. Sus hojas preparadas en té pueden utilizarse para el asma y la bronquitis e incluso hay sustitutos de café ¡a base de ramón! en tiendas orgánicas.

Si te adentras en la selva maya, es necesario que conozcas la historia del chechén y el chacáh, un ejemplo de equilibrio entre veneno y antídoto, siguiendo el misticismo maya de coexistencia del bien y del mal. Ambos árboles eran usados por su dureza y también como medicamentos. Sin embargo, la resina del chechén es muy peligrosa, si te cae una gota en la piel te quemará inmediatamente. Pero no te preocupes, porque al lado siempre crece un chacáh, que funciona como antídoto.*

Si visitas la Península, especialmente en mayo, notarás en algunas casas, parques y avenidas un árbol con flores blancas, de tonos amarillos y rosados, aquí se le conoce como “flor de mayo”. Según una leyenda maya, este árbol florece en ese mes en recuerdo de una niña cuyo padre pidió a las estrellas una hija, pero ésta falleció por designios divinos. En cambio, cada año brotan flores de dulce aroma.

Hay muchas historias y leyendas mayas que tienen como personaje principal a los árboles y que nos hablan de un respeto por la naturaleza. Además, aún se preservan los usos de cortezas, frutos y hojas en la medicina tradicional, herencia milenaria de esta cultura maravillosa. Anímate a sembrar y cuidar alguno de estos árboles en tu casa.

*ANTÍDOTO: Hervir un pedazo de corteza del chacah hasta obtener una solución acuosa con la resina. Colocar ésta sobre las quemaduras ocasionadas por la resina del árbol de chechén, no mientras está caliente o recién hervida. Si ocurre la quemadura en el monte, buscar un pedazo de corteza  del chacah y frotar sobre el área quemada en forma inmediata.

POR VIOLETA H. CANTARELL