Todo yucateco cualesquiera que sean sus niveles académico, económico y cultural, ante una sensación de intempestivo dolor físico, reacciona con la interjección ¡UAY!

A tal conclusión arribó el Dr. Jesús Amaro Gamboa (1903-1992), un hombre de cultura enciclopédica nacido en estas tierras, quien además de médico fue escritor y maestro normalista.

El Dr. Amaro Gamboa, en su ensayo El “Uayeismo” en la Cultura de Yucatán, analiza el proceso de aculturación de dos lenguas: la maya y el español.

El ensayista explica que el vocablo “uayé” (waye’), en maya, quiere decir AQUÍ, ACÁ, EN ESTE LUGAR. En el discurso se emplea habitualmente su apócope “uay” (Uay t-Hoe, acá o aquí en Mérida) (Uay Yucatane, aquí en Yucatán).

Dicho así UAY (way) significa cama, aposento, celda, cosa corrosiva o huella indeleble de sustancia erosiva y/o colorante (el “uay” de la orina de los lactantes en sus pañales; el “uay” del hierro oxidado en las telas, entre otros).

Como verbo (UAY, UAYAH) connota la acción de desollar, producir llagas en la piel o envenenar, a través de ésta, con sustancias corrosivas; es al mismo tiempo palabra para nombrar a un espantajo y, antepuesto a ciertos sustantivos, denota una aparición o fantasma, un espectro o duende, una visión o espíritu maligno, un aparecido, una sombra infernal o diabólica o un endriago: “uay toro”, “uay taman”, “uay chivo” (fantasma toro o toro fantasma, fantasma carnero, chivo fantasma).

Hasta aquí se ha presentado la voz “uay” en calidad de verbo, adverbio, sustantivo, adjetivo. Sin embargo, no se ha hecho alusión aún al “uay” como interjección de dolor inoportuno, inesperado y fugaz, una de las que identifican al yucateco, a la cual se dedica la primera parte capítulo XIV del mencionado ensayo.

Pues bien, el Dr. Jesús Amaro Gamboa fue de la opinión que el ¡UAY! nace en el español de Yucatán durante la Colonia -al menos como sustituto mayatizado de interjección ¡ay!, a resultas del impacto “uista” (de “u”) permanente de la lengua maya sobre el español local, con el que ha venido conviviendo siglos ha.

Y precisa que el ¡UAY! del yucateco -hasta donde él pudo indagar- no se escucha en ningún otro lugar del ámbito lingüístico mesoamericano en el que se hablen lenguas mayas.

Por: Yurina Fernández Noa
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