Todas las ciudades tienen algunos puntos de interés menos conocidos o “rincones escondidos”. Aquí traigo cinco favoritos en la ciudad de Mérida.

 

Piedras Mayas en una Iglesia Católica

Frente al Parque Hidalgo de Mérida, descrito por el gigante turístico kayak.com como “el corazón de Coyoacán”, se encuentra la Iglesia de la Tercera Orden. Mira hacia arriba, sobre la pared que da a la Calle 59 entre 60 y 58 hay dos glifos mayas muy evidentes grabados sobre las piedras. Esto demuestra – sin lugar a dudas – que esta ciudad fue construida no sólo en el lugar de una ciudad maya, sino con las mismas piedras. Los arquitectos españoles encargados de construir las casas “del Dios verdadero” no tenían gran aprecio por las intrincadas piedras talladas que “tomaban prestadas” de los edificios mayas derruidos. Por lo general, giraban los lados esculpidos hacia dentro, con la intención de ocultarlos de la vista. Estas dos piezas no sufrieron ese destino y permanecen como un recordatorio visible de cómo una cultura dominante reemplazó a otra.

 

Un Elefante en el Techo

En la zona bulliciosa y algo deteriorada del Centro de Mérida, la esquina de la 65 y 46 es conocida por muchos como “La Esquina del Elefante”. Esto se debe a que fue sede de una empresa comercial llamada, lo has adivinado, El Elefante, cuyo apogeo fue en la década de 1830.

 

Para hacer destacar su negocio, el propietario Pedro Gamboa mandó hacer una réplica de un elefante y la colocó en el techo. Esta costumbre fue rápidamente adoptada por otros comerciantes que también integraron elementos distintivos en sus tejados o fachadas para atraer a los potenciales clientes.

 

Uno de los negocios que el señor Gamboa tenía en este edificio se dedicaba a la extracción de colorantes del Palo de Tinte (o Palo de Campeche, un tipo de árbol). Este producto fue muy valioso en aquella época, ya que el color marrón-rojizo que se obtenía era utilizado por la industria textil en Europa. En su negocio también se trataron los primeros cargamentos de henequén que se exportaron.

 

Estrella del Cine Mexicano en Mérida

En Mérida hay una imponente estatua de bronce de la estrella de cine Pedro Infante sentado sobre un caballo, sosteniendo lo que parece ser un Oscar en una mano. Resulta que el premio es un Ariel, el equivalente de un Óscar para la industria cinematográfica en México.

 

Tal vez hayas oído hablar de este ídolo mexicano, se abrió paso en muchas películas de los años 30 y 40 mientras cantaba una romántica melodía a caballo. Ávido piloto y admirador de la ciudad, visitaba Mérida con frecuencia. En abril de 1957, copilotaba un vuelo de carga de regreso a la gran ciudad cuando, justo después del despegue, perdió el control del avión y éste se estrelló en un patio a las afueras (en ese entonces) de Mérida, falleciendo él y el resto de la tripulación.

 

Una segunda estatua de Pedro Infante sentado, con guitarra y sombrero de charro, se encuentra a unas pocas manzanas, en un pequeño parque construido para conmemorar su vida y obra.

 

Un Costco con un Cenote

En la tierra de los cenotes, Mérida tiene un Costco muy singular. Este tiene un bonito cenote (¡no, no se puede nadar en él!) en su estacionamiento. Es una gran oportunidad para tomarte una selfie con el logo de Costco detrás de ti. Olvídate del pollo rostizado, este atractivo es mucho más original y probablemente entrarás a comprar algo menos necesario y en grandes cantidades.

 

Si eres un purista que deja a Costco lejos de sus planes de viaje por Yucatán, ten en cuenta que justo al lado está el enorme Museo del Mundo Maya (aunque actualmente está cerrado), que puedes usar como justificación ante los criticones de las redes sociales.

 

Arte en las Bardas de la Ciudad

En el barrio conocido como Xcalachén, cerca del cementerio y una vez conocido por ser el distrito local donde se procesaba carne, un programa de renovación urbana incluyó la decoración de grandes muros con murales realizados por grafiteros locales. Los resultados son impresionantes y van desde representaciones coloridas de la flora y la fauna yucateca hasta imágenes relacionadas con el mundo maya y más de un rostro humano bellamente plasmado.

 

 

Editorial por Ralf Hollmann
Yucateco nacido en Alemania y criado en Canadá, con estudios en Hotelería y Turismo por el Instituto Tecnológico de Columbia Británica. Ralf cuenta con experiencia en turismo de ocio, periodismo, investigación, edición, redacción y escritura creativa. También es músico.

 

 

Fotografía por Ralf Hollmann para su uso en Yucatán Today.

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