Temporada de Pitahaya en Yucatán: Cultivo, Cosecha y Tradición Maya
El corazón rosa del campo yucateco
Entre mayo y octubre, los mercados de Yucatán se tiñen de un intenso rosa mexicano gracias a la pitahaya, conocida en otros rumbos como pitaya o fruta de dragón. Su aspecto exótico y su dulzura refrescante la han convertido en una de las frutas favoritas de la Península. Lo que quizá no sepas es que detrás de cada pitahaya hay meses de paciencia, cuidado y muchas horas de delicado trabajo artesanal.
El cultivo de la pitahaya en Yucatán
La temporada de pitahayas depende integralmente de la temporada de lluvias, que también va de mayo a octubre. Sin embargo, durante la temporada de sequía, la otra mitad del año, la planta requiere cuidados especiales que garanticen después una producción abundante y de alta calidad.
La planta de la pitahaya es un cactus suculento. Eso significa que sus ramas crecen y se extienden hacia arriba para luego caer y expandirse hacia los lados; es por eso que existen diferentes formas de cultivarlas para favorecer su crecimiento. Antiguamente lo más común era verlas crecer en las albarradas de las casas; actualmente los agricultores usan alguno de los siguientes métodos:

1. Tutor vivo. Ésta es la forma más clásica. Utiliza un árbol, normalmente el de chaká (sí, los de la leyenda), dejando que la pitahaya crezca entre sus ramas. Para esto, se planta el árbol y, pasados unos meses, se colocan los esquejes (gajos) de la planta de pitahaya para que vayan creciendo. La desventaja es que se tiene un menor control sobre cualquier plaga proveniente del árbol tutor.
2. Tutor muerto. El método más usado por los agricultores, es una base circular de concreto en forma de rondana, acompañada de un soporte en forma de cilindro. En la parte superior se coloca la planta, y de ahí salen las ramas con las flores y los frutos, que crecen colgando libremente.
3. Horquetas silvestres. La segunda es colocar ramas gruesas de árboles silvestres, a manera de horqueta (pero en forma de X, en vez de Y), formando una base que pueda soportar el peso de la planta.
La cosecha de la pitahaya
La flor de la pitahaya es tan grande y vistosa que por sí misma es conocida como “reina de la noche” o “belle de nuit”. Éstas se abren sólo una noche, soltando un suave aroma para atraer polinizadores. Pasados 28 días desde que la flor se marchita, aparece el fruto. En una floración, cada planta puede producir entre 40 y 60 flores.
El fruto comienza a crecer y a cambiar de color, pasando de un verde similar al de la planta a un rosa pálido, y luego al rosa intenso que lo caracteriza. Sin embargo, debe cosecharse apenas empieza a “pintar” su color, ya continuará madurando durante el tiempo de anaquel, es decir, el período que pasa en los huacales antes de llegar a las mesas de los consumidores.
En un mes de producción se pueden cosechar hasta 20 toneladas de pitahaya por cada hectárea, es decir, un aproximado de 2,500 huacales llenos de frutos rosados y jugosos. Esto no incluye los frutos que se pierden: los más altos, al igual que los pequeños, a menudo son picados por los pájaros. En tiempos de sequía incluso pueden aparecer venados que buscan hidratarse con las plantas.
La producción de pitahaya
Considerada la parte más difícil y laboriosa, la producción es clave para garantizar una buena cosecha y, sobre todo, mantener la calidad de la fruta. Al momento de cosechar, se debe tener mucho cuidado con los espinos de la planta, recordando siempre su naturaleza de cactus.
Por ello, es indispensable asegurar un riego constante, proteger del sol las ramas de la planta y vigilar que no entren bichos o plagas ni a las plantas ni a sus tutores, ya que podrían alterar la calidad del fruto. Al finalizar la temporada, los árboles de chaká son podados cuidadosamente para dar espacio para que las plantas de pitahaya crezcan y se extiendan mejor el año siguiente.
Cada pitahaya, con su color vibrante y dulzura natural, es el resultado del cuidado y la dedicación de muchas manos yucatecas a lo largo de meses de trabajo. Desde la siembra hasta la mesa, cada fruto refleja la paciencia, el esfuerzo y la pasión de los productores locales, recordándonos que detrás de su sabor hay toda una historia de compromiso con la tierra y la tradición de este rincón de México.
Agradecimientos especiales a “La Pitahaya Yucateca”, que amablemente nos abrieron las puertas de su parcela y nos explicaron todo el proceso detrás del arte de cultivar pitahayas.
Publicado por primera vez en la revista impresa y digital Yucatán Today, edición no. 461 de mayo de 2026.
Autor: Goretty Ramos
Comunicóloga feminista con delirios de artista y serigrafista. Investigar, aprender y compartir.
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