Palacio Gobierno Murales Castro Pacheco

Una manera abstracta de aprender sobre la historia de la civilización Maya y la ciudad de Mérida es por medio de la colección de murales del artista de conocimiento mundial Fernando Castro Pacheco, que están en exhibición permanente en el Palacio de Gobierno en la Plaza Grande.

En un sentido completamente técnico, algunas de las 31 obras enormes no son murales verdaderos porque no fueron pintados directamente en las paredes. Pero Castro Pacheco siguió la tradición de otras gran muralistas mexicanas en su creencia que el arte está hecho para el público a disfrutar, y no solo para coleccionistas privados.

Nacido en Mérida en 1918, Castro Pacheco empezó su entrenamiento formal en el Colegio de Arte de Mérida a la edad de 15 años. Seis años después terminó sus primeros grabados en madera y linóleo, y un poco tiempo después ayudó a establecer La Escuela Libre de Las Artes Plásticas de Yucatán.

En 1943, Castro Pacheco se trasladó a México DF y empezó a participar en exhibiciones nacionales e internacionales. Luego fue nombrado director del Colegio Esmeralda Normal de Pintura y Escultura.

Después de regresar a Mérida en 1973, empezó los 26 murales que están presentados en la Sala de Historia en el Palacio de Gobierno, su obra mas grande. Los cinco últimos murales de la colección, que se puede ver en el patio del edificio, terminó en 1975. Uno de sus honores mas grandes, el Museo de Arte Contemporáneo de Yucatán dedicó una sala a Castro Pacheco en 1994. Cuando entras al Palacio de Gobierno, la primera pintura que verás es un mural de dos partes que empieza en la pared oeste del patio. Con título Evolución Social del Hombre en Yucatán, el mural destaca la Época de Oro del Maya con imágenes de hombres cazando y pescando, construyendo templos y adorando los dioses. La escena cierra con una representación de Chilan Balam, el sacerdote Maya que predijo la llegada de hombres blancos que montarían caballos, llevarían  armas, y traerían una cruz nueva. Aunque la continuación de la historia, ubicada en la pared este, mueva a la esclavitud y crueldad que siguió a la llegada de los españoles, no es completamente negativo. Fraile Bartolomé de Las Casas, cuyas escrituras denunciaron el trato inhumano de los indios, es honrado como héroe junto a símbolos de la liberación como cadenas rotas. La pintura termina con imágenes de la gran Guerra de Castas en Yucatán y la empieza de la revolución nacional. Llegando al segundo piso verás los murales de las escaleras, una serie de tres escenas que reflejan la percepción mesoamericana del mundo con cinco regiones de este, sur, oeste, norte, y centro. La pared a la izquierda representa el oeste, que el Maya vio como símbolo de muerte, la tumba del sol y fuente de vientos malos. Entre los colores de sombra aparecen imágenes del jaguar, muerte, demonios, guerra, hambre y sacerdotes malos. La pared central incluye norte, centro, y sur, y presenta la historia de la creación con hombre saliendo de una espiga de maíz – un vibrante color amarillo contra un fondo oscuro. La pared derecha indica el este, la dirección en donde el sol renace cada día y las lluvias de Chaac vienen a fertilizar la tierra y traer la cosecha.

En el pasillo del segundo piso, hay varias pinturas de iconos regionales como Salvador Alvarado, ex gobernador del estado quien presentó varias reformas sociales, y Felipe Carrillo Puerto y Lázaro Cárdenas, quienes lucharon por la reforma agraria. Dos pinturas dan tributo al labor físico y lucha de la gente yucateca. Hombre en Pie y Las Manos del Cortadorde Henequén presentan el carácter de la gente indígena, testimonio a su trabajo duro y logros. Otro mural, La Lucha Eterna de México,  usa el tema de la bandera nacional para mostrar la batalla entre el bueno y el malo representado por el águila y la serpiente. Como la placa que le acompaña sugiere, la historia del país está lleno de este tipo de dualidad. La guerra y la violencia a veces eran necesarios para liberar el país de corrupción, explotación, y pobreza. El diseño final de la bandera mexicana fue decidido por el Presidente Venustiano Carranza en 1916 y presenta un águila sentada en un cactus, devorando una serpiente. Esta imagen representa la victoria para la gente, y también relata a la mitología azteca y la fundación de la capital nacional en Tenochtitlán.

Adentro de la Sala de Historia, también en el segundo piso, hay numerosas pinturas dedicadas a la región y sus figuras claves. Hay un retrato de Francisco de Montejo, el comandante español quien, junto con su hijo y sobrino, conquistó el área y fundó Mérida en 1542. Otra figura importante destacada es Fray Diego de Landa, quien destruyó y luego preservó los registros históricos de los Mayas cuando quemó sus escrituras y publicando lo que vio. También hay retratos de Gonzalo Guerrero, el español que es el padre del primer mestizo, y la ejecución sangrienta de Jacinto Canek, quien, como castigo de ser líder de una rebelión contra el poder colonial en 1761, fue ejecutado en la Plaza Principal de Mérida en frente de la Casa de Montejo. Otras pinturas muestran innovaciones como la máquina de imprimir y armas españolas, y otras tienen historias menos conocidas como de los piratas ingleses.

En la sala grande que tiene frente a la plaza por la pared larga hay varias murales. Los tres murales centrales fueron pintados en 1974. La imagen central se llama Venta de Indios, y muestra la venta de indios a comerciantes de esclavos cubanos que empezó en 1849, durante la Guerra de Castas. El gobierno explicó esta actividad diciendo que las cárceles estaban llenas de prisioneros, que costaban mucho dinero mantener los, y que lo lógico era vender algunos de ellos como esclavos. Desafortunadamente, empezaron a vender mujeres y niños también. En fin, la práctica deshonrosa fue terminada por el Presidente Juárez.

La imagen a su derecha se llama Guerra de Castas, mostrando esta guerra que duró 50 años y costó 300,000 vidas. Hay muchas teorías sobre las causas de esta guerra, pero probablemente tiene sus raíces en el odio de los Mayas hacia los conquistadores que los explotaron.

La pintura a la izquierda de la pintura central se llama El Henequén. Aunque los Mayas habían usado henequén para sogas por muchos años, los conquistadores españoles lo ignoraron hasta principios del siglo 19 cuando empezaron a cultivarlo. Llegó a su punto máximo como producto básico cien años después.

Debajo de La Conquista hay una placa grabado que dice: “El Maya rechazó la intromisión oeste durante 20 años. Después, su cultura conquistó el conquistador,” un pensamiento interesante para pensar mientras viajas en Yucatán. Y mientras estás en el segundo piso, aproveche las ventanas grandes, que ofrecen una vista excelente de la catedral de la ciudad.

Esta colección de murales, todos hermosos, la mayoría trágicos, es uno de los tesoros mejores de Mérida y no te lo debes perder. Permítase mínimo una hora para visitarlos, aunque no tomará tanto tiempo para enamorarse con una de sus obras sinceras. El edificio está abierto hasta la noche, pero es mejor ver los murales durante la luz del día.

Nota editorial: Fernando Castro Pacheco, uno de los más grandes artistas de Yucatán, murió el 8 de agosto del 2013 dejando un gran legado pictórico para las futuras generaciones. En el Museo Macay cuentan con una sala permanente que lleva su nombre, en la cual albergan obras clave dentro del desarrollo artístico del maestro. Han creado un memorial virtual para honrar su vida, su legado y las muchas maneras en las que su obra y su persona han influido en los demás. Los invitan a dejar un mensaje de condolencia, compartir una anécdota, dejar un mensaje especial a manera de homenaje: http://macay.org/fernando-castro-pacheco

El Palacio de Gobierno
Esquina de las Calles 60 y 61, Centro.

Entrada gratuita.