En los mercados se respira vida. Claro, además de especias, frutas y verduras, gente, flores y ciertos olores que encontrarás imposible de descifrar. Una mañana en el Mercado Municipal Lucas de Gálvez (el más grande y uno de los más antiguos en la ciudad) inaugura el día. Niños corren olvidando cualquier responsabilidad (y a sus papás detrás de ellos), los claveles y las aves de paraíso pasan de unas manos a otras, se vierten las dulces aguas frescas y el olor a Cochinita Pibil permea la calle. Inicia un nuevo día.

En Yucatán, estos espacios mágicos llenos de sabor, música y energía son vastos. La orquesta comienza desde las cinco y media de la mañana y la música retumba: coches, risas, un vendedor gritando “¡marchante!” y los pasos de cientos de personas.

Tradicionalmente en Mérida, cada barrio tiene su propio mercado. La comunidad torna alrededor de ellos ya que no sólo se utilizan para comprar, sino que también para socializar y pasar el rato. Antes de dirigirte a un mercado, pregúntate qué tan importante es para ti el espacio personal, ya que puede ser un poco abrumador. La calle se llena de personas caminando con seguridad, señoras eligen entre hipiles, amigos desayunan recordando la noche anterior, reconocidos chefs de la ciudad se encuentran en búsqueda de los ingredientes más frescos y los meridanos pasan en su camino al trabajo.

A su vez, hay mercados más serenos donde la música no es tan fuerte pero el ritmo es igual de melódico. El mercado de la colonial Miguel Alemán es genial para obtener vegetales frescos, carne y quesos. El mercado de Santa Ana y el mercado de San Sebastián son especialmente ideales para un desayuno regional (prueba los Huevos Motuleños o unos Panuchos). Degusta unos Tamales Colados en el mercado San Benito o Mondongo Kabic en el mercado de Santiago o las Empanadas del mercado de la Alemán… cada espacio con una fama culinaria ganada a pulso.

La gente pasa y la vida sigue. Pasan los días y hay más flores, más frutas y verduras, más Cochinita y más niños corriendo. En los mercados cada mañana es una nueva oportunidad para descubrir Yucatán de manera auténtica, su comida, su forma de vida y la música que hace su gente al comenzar un nuevo día – definitivamente una excelente manera de despertar.

Editorial por Greta Garrett
Fotografía de Nora Garrett, Greta Garrett y Madison García

Esta entrada también está disponible en: EN