Merida catedral interior

Todos podemos admirar la magnificencia de una obra tan sencilla y exquisita como lo es la Catedral de la ciudad de Mérida, pero, ¿sabes toda la historia que la envuelve?

La Catedral de San Ildefonso recibe su nombre por haber sido asignada al titular del Arzobispado de Toledo. Es considerada la más antigua de América construida en tierra firme, después de la levantada en la isla de Santo Domingo, primer lugar al que arribó Hernán Cortés. Su construcción, a base de las piedras que conformaron las pirámides de la antigua ciudad de T’hó, se inció en 1561 y se concluyó sólo la primer etapa en 1598: 37 años después de haberla comenzado.

Estilo y fachada

Actualmente se le considera de estilo renacentista, manierista –estilo subjetivo y abstracto-, y de estilo herreriano (a semejanza del que imprimió en su obra el reconocido arquitecto español, Juan de Herrera); aunque en su interior se distingue un estilo morisco, al igual que en las torres.

En la fachada se encuentra la puerta central o “Puerta del Perdón”, que solo se abre en fechas especiales, flanqueada por las esculturas de San Pedro y San Pablo. A sus lados, se encuentran cuatro columnas, que simbolizan los cuatro apóstoles encargados de proteger e inculcar la religión. Arriba en el centro, estuvo el Escudo Real Español de Felipe II esculpido en piedra, reemplazado en 1822 por el escudo nacional postcolonial y el águila que fue símbolo del primer y único emperador de México: Agustín de Iturbide. Aún se conservan dos bloques de piedra a los lados de este escudo, pertenecientes al reinado español.

La maquinaria del enorme reloj que ostenta fue construida en Londres en 1731 y dió las horas hasta 1871. En la pared norte del templo, donde hasta hoy se encuentran varias cruces de madera, está la entrada a un manantial, clausurada desde hace mucho tiempo y que se hace notar por un arco tapiado.

Capillas

Cuenta con la Sacristía y tenía cinco capillas. Las tres ubicadas al norte aún permanecen: dedicadas al Cristo de las Ampollas (1656), Santa Ana y el Baptisterio (1904), respectivamente. Las capillas del sur: la de San José y la del Rosario, que unían la sede del Palacio Episcopal (hoy Museo MACAY), fueron demolidas aproximadamente en 1916 durante el período revolucionario, en el saqueo encabezado por el General Salvador Alvarado; y en su lugar se encuentra el Pasaje de la Revolución.

El Cristo de las Ampollas fue denominado así debido a que durante aquella revuelta, después de prender fuego en la Merida catedral campanaCatedral, notaron que aquel Cristo presentaba ampollas después del incendio, lo cual atribuyeron como milagro y se le empezó a conocer bajo este nombre.

Las campanas

Solía existir el oficio de campanero, quien contaba con su propia habitación, que resultaba ser un espacio de 4.5 metros de largo por 2.5 metros de ancho aproximadamente, en donde tenía su hamaquero, una vela y un pequeño órgano. Su trabajo era subir a tocar las grandes campanas media hora antes de cada misa. En aquella época solía haber misa cada hora, así que el campanero debía tener suficiente disposición y un par de buenas piernas. Actualmente ya no hay necesidad de tener un campanero, ya que las nuevas tecnologías han permitido realizarlo de manera mecánica a través de la electricidad.

Interior

Consta de tres naves: una central y dos laterales (Nave del Evangelio y Nave de la Epístola).

Entre 1903 y 1905, durante el auge henequenero, fue contstruido el coro con la finalidad de resguardar el primer órgano de la Catedral, el cual fue de fabricación alemana. Lamentablemente el órgano fue destruído en el saqueo del General Alvarado. El segundo, también alemán, fue construído en 1938 por el mismo ingeniero. Actualmente sólo el 40% de sus flautas siguen funcionando.

Tiene un óleo de la Inmaculada que data del siglo XVIII, y una pintura dedicada al cacique de Maní, Tutul-Xiu, ante el campamento de Francisco de Montejo en T’hó, como se le conocía antiguamente a la ciudad que hoy conocemos como Mérida.

Durante el período revolucionario también fueron destruidos y desaparecidos altares e imágenes, incluyendo el venerado Cristo de las Ampollas y el retablo que cubría el fondo. El Cristo de las Ampollas que se encuentra hoy en día es una réplica. Actualmente, nada nos remite a piezas de gran antigüedad.

El Cristo

En su interior, en el centro, se encuentra el Cristo de madera conocido como el Cristo de la Unidad, que mide casi 8 metros de largo y está tallado en madera de abedul y colocado en una cruz de caoba de 12 metros, obra del escultor español José Ramón Lapayese del Río a mediados del siglo XX. Se dice que es el más grande de América realizado en madera.

Calle 60 x  61 y 63, Centro

Al lado de la Plaza Grande

Por Mónica López