Hacienda Petac: una estancia privada de lujo cerca de Mérida
¿Te imaginas cambiar una habitación de hotel convencional por tener una hacienda completa sólo para ti durante unos días? A las afueras de Mérida, Hacienda Petac ofrece una experiencia de hospedaje exclusiva y de clase mundial. Escondida entre jardines exuberantes y rodeada de la selva de México, esta propiedad del siglo XVII fluye a su propio ritmo, invitándote a bajar la velocidaåd y disfrutar de la verdadera calma yucateca, donde los días se sienten más largos, las conversaciones se alargan y el tiempo con familia o amigos toma un ritmo completamente distinto.
Donde todo comenzó
En el año 2000, Hacienda Petac estaba en ruinas. Lo que quedaba era una estructura invadida por la vegetación, con apenas algunos detalles que evocaban lo que alguna vez fue: una silueta de inspiración morisca, con casas de máquinas, una capilla y los vestigios de lo que había sido una finca notable.
El plan original era restaurarla como una casa vacacional privada. Pero conforme avanzó el proyecto, otra idea cobró forma. A medida que el espacio volvía a la vida, surgió la posibilidad de abrirlo, de forma cuidadosa e intencional, no como un hotel tradicional, sino como una experiencia completamente privada. Un grupo a la vez. Una historia a la vez.

Desde su apertura como resort privado, la hacienda ha recibido a muchos huéspedes recurrentes. Con el tiempo, las estancias se han convertido en tradiciones, especialmente para familias multigeneracionales y grupos de amigos cercanos que regresan para reconectar en un espacio que sienten completamente suyo.
Un lugar que se siente propio
Hacienda Petac no sólo se distingue por su arquitectura o escala, sino por la forma en la que se vive. No hay recepción, no hay espacios compartidos con desconocidos, no hay horarios rígidos. En cambio, toda la propiedad es tuya.

Con un equipo de más de 20 personas dedicado a tan sólo siete suites, el servicio se siente cercano y hecho a tu medida. Las comidas se adaptan a lo que te gusta, los horarios fluyen contigo y cada detalle (hasta el doblez de una servilleta) está pensado para tu grupo. Más que hospedarte en un resort, se siente como estar en una casa que opera con un nivel extraordinario de cuidado. Como lo describió un huésped: “Esto es el paraíso, pero con mejor servicio”.
La privacidad es parte esencial de la experiencia en Hacienda Petac. Aquí todo gira alrededor de ti, en un ambiente tranquilo, bien pensado y sin prisas.
Los días se desarrollan a tu ritmo
No hay una sola forma de pasar el día en Hacienda Petac. Algunas mañanas comienzan con calma, con café llevado a tu habitación y un desayuno que se extiende hasta media mañana. No es raro que el tiempo se alargue más de lo planeado.
Para quienes desean explorar, hay visitas a cenotes cercanos o zonas arqueológicas. Llegar es parte de la experiencia, con transporte organizado desde el momento en que llegas.

Otros prefieren quedarse, alternando entre la piscina, los jardines y los múltiples rincones del lugar. El bienestar también encuentra su espacio aquí, ya sea en el spa o en un momento tranquilo en el gimnasio.
Las actividades se van dando de forma muy natural. Los niños pueden pasar la tarde haciendo piñatas o en búsquedas del tesoro con temática arqueológica, mientras que por la noche a veces se arma una serenata de trova.
Y en medio de todo, hay un espacio que siempre termina llamando la atención: la cocina. Lo que empezó como una ampliación para atender reuniones grandes, hoy es una cocina-escuela donde puedes aprender a preparar platillos yucatecos junto al equipo, entre recetas, técnicas e historias que se comparten alrededor de la comida.
Espacios que dejan huella
La escala de Hacienda Petac deja una impresión desde el primer momento. La casa principal es impactante por sí sola, pero es la variedad de espacios lo que realmente define la experiencia.

El oratorio llama la atención de inmediato; su elegancia lo convierte en uno de los rincones más fotografiados de la propiedad. La sala de juegos invita a encuentros más relajados, mientras que las terrazas se abren a vistas casi de película.
Y luego está la piscina, donde las horas pasan sin notarse, acompañadas por lo que parece una banda sonora cuidadosamente compuesta de cantos de aves. En realidad, es simplemente la naturaleza haciendo lo suyo.
Profundamente conectada con Yucatán
Aunque se siente apartada, Hacienda Petac mantiene una conexión muy cercana con su entorno. Materiales locales como el chukum y el henequén están presentes en su identidad, y tanto la música como los arreglos florales y los pequeños detalles a lo largo de la estancia reflejan la región de forma sutil.
El equipo es una parte fundamental de esa conexión. Todos los colaboradores provienen de comunidades cercanas, y muchos llevan años ahí, incluso desde antes de que la hacienda abriera a huéspedes.
Incluso los ingredientes cuentan una historia. Un huerto orgánico en el lugar provee productos frescos, guiado por especialistas y cuidado por los jardineros de la hacienda. Es una forma pequeña pero significativa de mantener una relación con la tierra que la rodea.
Un espacio para reunirse
Aunque la hacienda ocasionalmente alberga bodas pequeñas o eventos, lo que más destaca es su capacidad para reunir personas. Familias que viven en distintos lugares, o en distintas generaciones, se encuentran aquí y, por unos días, todo se simplifica. Sin distracciones, sin presiones externas. Solo tiempo compartido.

Esa sensación de ligereza es parte de lo que define el lugar. En un mundo que muchas veces se siente acelerado o incierto, la hacienda ofrece algo más simple: paz, privacidad y el espacio para simplemente estar.
Un lugar al que se regresa
Hoy en día, Hacienda Petac continúa avanzando, guiada por la misma experiencia que ha hecho que los huéspedes regresen durante dos décadas. Muchas de sus reservaciones provienen de visitantes frecuentes que ya saben lo que encontrarán: una atención extraordinaria, con lavandería diaria, todas las comidas y bebidas no alcohólicas incluidas.
No hay prisa por reinventarse. El enfoque se mantiene en preservar lo que la ha definido desde el inicio: la atmósfera, el cuidado y esa sensación de calma que llega sin esfuerzo. Porque al final, eso es lo que la mayoría se lleva: una paz tan clara que desearían poder empacarla en su maleta y llevarla a casa.
Hacienda Petac
Tel. USA/EST 203-415-7188
WhatsApp/Cell 203-415-7188
IG: Hacienda Petac
FB: Hacienda Petac
Autor: Sara Alba
Panameña con acento mexicano desde 2005. Asistente Editorial, rocola andante y siempre acechando en redes, en la constante búsqueda de joyas escondidas por visitar y compartir.
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