En esos primeros segundos de conciencia, antes de abrir los ojos, es posible recordar los sueños que tuvimos. Estamos saliendo del onírico, por donde estuvimos viajando. Y es que, si realmente dormimos las horas promedio necesarias para el descanso, quiere decir que aproximadamente pasamos un tercio de nuestra vida en el mundo de los sueños. Es ahí donde podemos conectarnos de manera libre y entera, visitar espacios o recibir visitas. En ocasiones, es posible resolver asuntos pendientes, generar ideas creativas o escuchar soluciones.

Para los mayas actuales (quichés, tzeltales, tzotziles, tojolabales, ixiles, mames, mayas yucatecos y otros grupos) el sueño es un estado de separación cuerpo-espíritu importante ya que cuando el espíritu viaja por el mundo de los sueños, realiza todo aquello que le es imposible en el cuerpo. Inclusive los mayas tzotziles consideran que el propósito de los sueños es “vivir una vida completa” y “mantenerse vivos”; ya que lo estiman como una manera de poder “ver con el alma» todo aquello que no se puede comprender con el cuerpo y la mente.

Una tradición de los pueblos mayas es preguntar por las mañanas si soñaste, pues es importante no solamente recordar y analizar los sueños, sino también cultivarlos. Alentar a los niños a soñar y a contar sus sueños es una manera de orientarlos para vivir en su totalidad. Las pesadillas pueden indicar una necesidad de sanar, limpiar y alejar alguna energía negativa. Los sueños también pueden traer anuncios que el «pixán» (alma o espíritu en maya yucateco) vislumbra de un futuro cercano.

Hace unos años que estaba trabajando con médicos tradicionales en el sureste del estado, tuve un sueño en el cual don Paternuncio Pool, Ah Men (chamán) de Papacal, me respondía varias dudas. Al día siguiente que lo visité para entrevistarlo, contestó a distintas preguntas diciendo “eso ya te lo contesté, niña”. Ahí entendí que el mundo de los sueños permite que nos conectemos y comuniquemos de otra manera. Don Pater y otros médicos me contaban que muchos de ellos aprendieron a sanar mientras dormían, donde recibían información de sus antepasados. Es con su permiso que comparto estas experiencias. La interpretación de los sueños es importante, pues vivir en aquella dimensión es tan significativo como la vida al abrir los ojos. Yucatán es tierra de sueños, disfruta soñar.

Recomendación: Sueño y éxtasis: visión chamánica de los nahuas y los mayas, Mercedes de la Garza, 2012.

Editorial por Andrea Medina
Fotografía por Valentina Álvarez para uso en Yucatán Today

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