En cierta forma, Uxmal siempre ha estado en la sombra de Chichén Itzá. Así como en su momento fueron ciudades aliadas pero siempre rivales, más recientemente les tocó competir por la atención de los turistas, y por cuestiones mayormente geográficas, y a pesar de su espectacular arquitectura, a Uxmal siempre le tocó perder. Por eso a nadie sorprendió que, mientras Chichén Itzá estrenó un impactante video mapping en 2016, Uxmal siguió por años presentando el mismo espectáculo de luz y sonido que la Reina Isabel II vio en 1975. 

 

Sin embargo, la realidad es que Uxmal es mucho más que únicamente la joya del Puuc: es una joya. La exquisitez de su arquitectura, la singular base ovalada de la Pirámide del Adivino y las espectaculares vistas desde la Gran Pirámide y el Palacio del Gobernador son sólo lo que se puede ver. Detrás, está el cuidadoso trabajo de rehabilitación liderado por el Director de la Zona Arqueológica, el (orgullosamente maya) arqueólogo José Huchín Herrera, quien ha supervisado la restauración auténtica de los edificios mediante técnicas constructivas que han pasado de generación en generación entre los habitantes de la región, encargados además de llevarla a cabo. 

 

El nuevo espectáculo de video mapping “Ecos de Uxmal” viene por fin a hacerle justicia a este sitio. Para comenzar, Uxmal es (en este momento, y a causa de la pandemia) la única zona arqueológica que se puede visitar de noche. “Ecos” incorpora a su contenido varias estructuras distintas, haciéndolo (ahora que “Senderos de Luz” se encuentra suspendido) el único video mapping itinerante en el estado. El recorrido empieza, desde luego, en la Pirámide del Adivino, que adquiere no sólo una nueva vida cuando la ves iluminada bajo las estrellas, sino una dimensión totalmente diferente con la proyección de las vibrantes imágenes que dibujan el marco ideal para la travesía que comienza. 

 

La narración combina ingeniosamente arquitectura, historia y leyenda; incluye un vistazo a una parte de la cosmovisión maya, representada en una imponente ceiba, y pone de relieve un edificio que suele pasar desapercibido (el Templo de las Columnas) para hablar sobre el estilo de vida de los antiguos habitantes de la ciudad; la parada en el Juego de Pelota explica no sólo las reglas, sino los diversos contextos en que se llevaba a cabo. 

 

El grueso de la experiencia, sin embargo, tiene lugar en el Cuadrángulo de las Monjas, y es espectacular desde el momento en que llegas, al encontrarse iluminado por “antorchas” que crean la atmósfera perfecta para ver y escuchar la leyenda del Enano de Uxmal. La proyección sorprende por su capacidad de usar las paredes como una pantalla en blanco y, a la vez, como un espacio tridimensional que infunde vida a la historia de la que nos hace parte; es tan monumental que la mejor forma de disfrutarlo en su totalidad es alejándose todo lo posible de él: mientras más cerca del edificio norte, mejor.  

 

Con inmejorables reseñas tanto en forma como en contenido, “Ecos de Uxmal” es un excelente pretexto para descubrir (y redescubrir) la belleza de la joya del Puuc; quienes nunca han estado ahí seguramente quedarán sorprendidos; quienes sí, quedarán enamorados; y quienes, como yo, ya tenían un un lugar especial en su corazón para este sitio, quedarán emocionados de que nuevamente se muestre al mundo con todo el esplendor que merece. Sea cual sea tu caso, no te arrepentirás de conocerlo.  

 

Si quieres combinarlo con una visita diurna al sitio arqueológico, puedes hacer tiempo entre ambos con un refrigerio (o, por qué no, una cena completa) en The Lodge At Uxmal o Hacienda Uxmal. Te sugerimos venir equipado con zapatos cómodos, repelente de insectos y tu celular bien cargado para usarlo como linterna, para evitar tropezar en la oscuridad. No se permite fotografía con flash en ningún momento del recorrido. Para información sobre días y horarios de “Ecos de Uxmal” acércate a Cultur Yucatán: 

 

www.culturyucatan.com
FB: Cultur Yucatán / ​​Vive Yucatán
IG: @culturpatronato / @vive.yuc

 

 

 

 

 

 

Por Alicia Navarrete
Comunicóloga nacida circunstancialmente en la Ciudad de México, pero que dice “uay” desde 1985. La vida me ha dejado ver el mundo, lo que a su vez me ha permitido descubrir cuánto amo el lugar en el que vivo. 

 

Fotografía por CULTUR para su uso en Yucatán Today.

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