“La68 es un proyecto que nace de un entusiasmo – un entusiasmo real”, explica Daniela entre sorbos de café. “Pensado en los orígenes de la palabra, entusiasmo es llevar un dios, una diosa por dentro. Esa energía que te empuja a hacer algo es lo que al final me llevó a correr este riesgo”, finaliza.

Pasión es algo que definitivamente no le falta a la creadora de este nuevo proyecto artístico-cultural en el centro de la capital yucateca. Con ojos muy abiertos y una voz suave pero firme, me platica cómo llegó a adoptar Mérida como su hogar y, finalmente, crear un espacio de vinculación y creación para quienes viven en la ciudad y sus visitantes.

Si resides en Mérida, quizá recuerdes las tardes al aire libre disfrutando los ciclos de cine documental en La68. Quizá también hayas lamentado el cierre de lo que fue la Casa de Cultura Elena Poniatowska en el 2015. Ahora, cinco años después, con la casa renovada y un nuevo grupo de personas involucradas, La68 abre sus puertas para crear comunidad, para pensar en conjunto y vivir el arte como una experiencia compartida.

Ordenamos pan de zanahoria y nos desviamos un poco del tema, hablamos de su residencia en Egipto, Suiza y Japón y, finalmente, de la necesidad de un espacio donde hacer cultura. “Pero con hacer cultura” – dice Daniela – “no me refiero a presentar y consumir, ya sea cine, teatro, música, literatura, etc., sino a reflexionar sobre nuestro lugar en el mundo a través del arte, el pensamiento crítico y la conversación”.

El nuevo proyecto vuelve a llamarse La68 porque hay historia, está en la Calle 68 de Santiago y es una manera de honrar los esfuerzos y la energía de quienes antes le dieron vida a esta casa. Dentro del espacio podrán encontrar La Retorno, una ropería que rescata, repara y alarga la vida de ropa vintage y de segunda mano; una propuesta para el consumo consciente que genera reflexión sobre la narrativa personal y construcción de identidad. Su galería, biblioteca, talleres y pláticas abren diálogos; mientras que Plants of Wonder, un pequeño café y deli vegano diseñado por Scott San Román, nos invita a explorar alternativas de alimentación que respeten la vida de los animales.

La68 se inclina por expresiones artísticas alternativas, experimentales, que podrían no tener oportunidad de mostrarse en otros lugares. Daniela insiste en la importancia de la diversidad y la disidencia, y afirma cómo artistas que estén construyendo su obra desde una perspectiva más social, incluyente y crítica tendrán ahí su lugar de resonancia.

Cultura, consciencia y colectividad son los tres pilares de La68. Hay cierta magia detrás de una conversación derivada de una puesta en escena, una película, un concierto, esa magia que nos hace tan diferentes, pero a la vez nos une.

Este proyecto apuesta por la empatía y la vincularidad. Las ideas, intenciones y esfuerzos de todas las personas involucradas buscan encontrar y compartir maneras más amables y emocionantes de estar en el mundo.

Las puertas de la casa se abrirán la noche del 20 de febrero.

FB: La68
IG: @la68.mx

Editorial por Greta Garrett

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