Tsukán solía ser una serpiente común y corriente (además de lo enorme y mística). Un día, su historia dio un giro de Cenicienta y sus tiempos de hacer cosas de serpientes terminaron. Cuenta la leyenda que Tsukán fue encomendada por Chaac durante la primera sequía del imperio maya a cuidar por siempre las grutas y cenotes. Esto después de que Tsukán se comió al caballo de Chaac, lo cual, no le pareció del todo al dios de la lluvia. Ahora, Tsukán (del maya “tsuk”: caballo, y “kaan”: serpiente), se encarga de mantener el ciclo del agua a flote, y su turno termina más o menos al final de la eternidad.

Una mañana de diciembre, me dirijo a Tsukán, un santuario de vida y parque natural a 10 minutos de Chichen Itzá. Antiguamente, este lugar fue hogar de los mayas que construyeron esta nueva maravilla del mundo. Todo indica que Santa se dio una escapada al cenote previa a la ardua labor que implica su alta temporada. Siguiendo su ejemplo, me di la tarea de conocer el lugar que logró relajar al mismísimo hombre de rojo.

Al llegar, soy presentada con un árbol majestuoso, el Pich, sagrado en el mundo maya y conocido por transformar las malas vibras en buenas. Sin pensarlo más abrazo el árbol, quien toma mi negatividad citadina y me regresa pura paz. Gracias, Pich.

Arribo a una casita maya tradicional. Dentro de ella se encuentra una hamaca, una estación para hacer tortillas y un altar de muertos. El altar permanece a lo largo del año, no únicamente durante Hanal Pixan y Día de Muertos. Tuve la oportunidad de crear mis propias tortillas junto a una experta en el arte, quien con paciencia y una sonrisa, me alentó a probar mis creaciones al finalizar. Creo que dejaré mis tortillas en manos conocedoras. También visité el huerto, disfruté de un desayuno regional al amanecer y conocí su tienda de recuerdos y artesanías. Próximamente, contará con un restaurante.

Camino con nuestro guía por el sendero. Me dan la bienvenida un grupo de coquetas mariposas amarillas. Al bajar 106 escalones, llego al cenote, donde el mundo de los vivos se conecta con el Xibalbá, el inframundo. Me sumerjo en el agua turquesa poco a poco. Es clara, casi transparente y llena de paz. Peces me rodean, ocupados viviendo en su propio paraíso. La luz entrante se refleja en el agua cristalina y de nuevo en el techo rocoso, creando un espectáculo de luces y sombras que puedes admirar boca arriba mientras sueñas de día.

En mi opinión, la serpiente mística está haciendo un trabajo fabuloso cuidando las aguas. ¿Qué tal unas vacaciones para Tsukán, Chaac?

 

Más información y reservaciones:
Carretera Yokdzonot-Pisé km. 108
Tel. (999) 648 0109
www.tsukan.com.mx
FB: Tsukan Santuario
IG: Tsukan Santuario
Lun. – dom. 9 am a 5 pm
Entrada promocional por apertura: $180 pesos para adultos, $100 pesos para niños

 

Editorial por Greta Garrett
Fotografía por Oscar Estrada y Tsukán Santuario de Vida para su uso en Yucatán Today

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