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La tercera profecía Maya nos dice que la lógica del hombre aumentará la temperatura de la Tierra y producirá desequilibrios climáticos y geológicos.

La falta de sincronía entre nuestro comportamiento y la naturaleza traerá grandes problemas como la evaporación del agua de los suelos, incendios forestales y la destrucción de las cosechas.

Hemos debilitado la capa de Ozono que nos protege de las radiaciones del Sol, hemos contaminado el planeta con nuestros desechos industriales y basuras, y la devastación de los recursos naturales está acabando con las fuentes de agua y con el aire que respiramos. El clima ha cambiado y las temperaturas han aumentado de manera impresionante; los glaciares y nevados se derriten y grandes inundaciones se suceden en todo el mundo.

Cada día hay más erupciones volcánicas, la polución generada por nuestra tecnología se ha vuelto alarmante, siendo que ya se cuenta en el mundo con energías limpias bien llamadas renovables. Nos amenaza el caos informático, ni que hablar de la pobreza generalizada por los efectos del caos económico y que se siente en casi todos los países del mundo. Todos sentimos la guerra, todos buscamos respuestas y un camino seguro para los tiempos que vivimos.

Reconocemos, a partir de los problemas que enfrentamos a diario, que no estamos viviendo en armonía y que nosotros somos los causantes de estos males que aquejan a la humanidad. Muchas religiones elaboraron profecías acerca de lo que está pasando; los Mayas sabían que esto iba a suceder. Por eso dejaron unas guías, para que cada uno de nosotros, de manera individual, contribuya a llevar a la humanidad hacia “el amanecer de la galaxia”, “al despertar espiritual”: a una nueva era en la que no habrá más caos ni destrucción, cuando aprendamos el verdadero significado de AMAR.

Debemos interesarnos no sólo en nuestro bienestar sino también en los demás, creando con ello una sociedad más justa, viviendo en armonía y con una educación y una cultura menos consumista, más humanista y más ecológica. Debemos controlar el ego, que nos hace pensar que somos importantes y nos olvidamos que tan solo somos una minúscula partícula en el universo.

La actitud que tomemos será crucial para sobrellevar esta época de crisis, y esta época de crisis no es una novedad mundial. Los Mayas nos dejaron siete profecías en las que hablaron de sus visiones del futuro, basadas en las conclusiones de sus estudios científicos y religiosos sobre el funcionamiento del Universo.

Los Mayas aseguraban que su civilización era la quinta iluminada por el Sol, Kinich-Ahau, el gran Quinto Ciclo Solar, y que antes habían existido sobre la tierra otras cuatro civilizaciones que fueron destruidas por grandes desastres naturales.

Para los Mayas, en el último cataclismo, la civilización había sido destruida por una gran inundación que dejó unos pocos sobrevivientes, de los cuales ellos eran sus descendientes. Pensaban que al conocer el final de esos ciclos, muchos seres humanos se preparaban para lo que verían, y que gracias a eso, habían logrado conservar sobre el planeta a la especie pensante, el hombre.

 

Nota del Editor: Como se puede ver en la foto que acompaña este artículo, hay esperanza. Fue tomado el 25 de abril, 2010, en Mexico DF… una ciudad normalmente asociada con cielos llenos de smog. Pero con proyectos como su Bici-Ruta, y otros, se puede ver los cambios positivos.

Editorial por Anabell Castañeda

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