Pizza Clandestino… Al principio pensé que era un nombre pegajoso para una pizzería. No era un nombre, era una descripción.

Hace unas semanas, en los primeros días del confinamiento social por Coronavirus, nuestras opciones para cenar se fueron tornando monótonas. Se escuchaban sirenas todo el día aquí en Kanasín y camiones rondaban por las calles anunciándoles a las personas que se queden en casa al menos que vayan a la farmacia o al doctor. Qué desastre. Mi esposa y yo nos acurrucamos para otra noche tranquila de televisión y tratamos de no pensar en lo que sucedía afuera. Ya estábamos algo hartos.

Momentos después, la puerta del cuarto se abrió con fuerza y ahí estaba nuestro segundo hijo más chico con dos cajas de pizza en sus manos y una sonrisa traviesa en su rostro. “¿Quieres pizza, Daddy?”

Supongo que debería de explicar. Soy el único que habla inglés en la familia. Mi esposa y mis hijos son mexicanos. Mi postura siempre ha sido que es mi responsabilidad aprender su idioma y sus costumbres y no que ellos tengan que cambiar su modo de vida. Ha funcionado bastante bien hasta ahora. Los locales no me ven tanto como un gringo, sino como otro kanasinero.

Pero espera… estábamos hablando de pizza.

Sí, Rulo estaba parado ahí con dos cajas de pizza.

Debí de haber tomado una foto pero no hubo tiempo. Entre las manos volando dentro y fuera de las cajas, las risas y el disfrute, lo que hubiera obtenido sería una foto de una caja vacía.

La parte clandestina de esto es que la pizza se hace en el patio de un vecino debajo de un árbol de 200 años y detrás de una albarrada de unos 100 años. No hay teléfono, ni IVA. Existe totalmente en secreto.

Sobre la pizza en particular, la similitud a una pizza termina con su forma y con la caja en la que venía. Todo comienza con una masa más seca de lo normal untada con frijoles refritos, adornado con pechuga de pavo desmenuzada, cebolla y tomate rebanado, queso manchego rallado, jalapeño y algunas especias que tendré que investigar más a fondo en mi siguiente pedido. Por supuesto, todo está derretido y cocido a la perfección. Hasta tiene un nombre local. Se llama Pizzanucho original de Kanasín.

Esta es una de las razones para asimilarte a la cultura local. Si no eres parte de esta comunidad, no habrá Pizza Clandestino para tí.


Editorial por David Foster

 

Aunque no puedas ir a Pizza Clandestino en Kanasín (shh, es un secreto), puedes visitar Pizzanucho Marrero en Mérida. El dueño es José Luis Marrero Bermejo.

Nuestras fuentes nos revelan que tu orden debe de comenzar con una Marrerocola y un Ratón (¡checa su cola!) antes de pasar al plato principal: el Pizzanucho. Déjanos saber qué tal en los comentarios.

Pizzanucho Marrero
Calle 105 #526, Melitón Salazar, Mérida
Tel. (999) 984 4345
FB: Pizzanucho Marrero
Mon. – Thu. 7 pm – 12 am, Fri. and Sun. 7 pm – 1 am, Sat. 7 pm – 11 pm

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