Si andas en busca de paz, playas y mar de ensueño, naturaleza viva, ambiente de vida pesquera y gente amable, orienta tu brújula al noroeste de Yucatán. Te vamos a llevar de paseo por dos playas primordiales para visitar durante varios días de estancia de las cuales no te querrás ir…

Sisal será nuestro primer destino, una comunidad pequeña de pescadores, que ofrece mucho por su belleza y que te abraza apenas llegas. A tan sólo 53 km de Mérida, nos encontramos con paz y tranquilidad en su máxima expresión. Esta aldea pesquera fue desde el siglo XVI un centro neurálgico del comercio marítimo en la Península de Yucatán, sin embargo, hoy promete mucho más para disfrutar en turismo.

El entorno invita a que llenes tus pulmones de naturaleza viva apenas cruzas las primeras calles de Sisal, con murales coloridos decorados con motivos marinos en las fachadas de sus casas. Para ver el ambiente como desde un panóptico, qué mejor lugar que ir, apenas llegas a un sitio de playa, que al muelle… Allínos encontramos con una pintoresca construcción de faroles blancos y rojos sobre un mar tranquilo y turquesa que claro, te llama a sumergirte en sus aguas.

A pocos metros hay varias opciones para comer a la orilla del mar. Elegimos el restaurante “Muelle de Sisal”, que tiene gran variedad de deliciosos platillos marítimos. Lo bueno de este espacio gastronómico es que, si llevas niños, te permite verlos jugar en la playa mientras comes un rico pescado frito o un ceviche con una cervecita. Los platillos están bien servidos, la atención es rápida y el precio accesible. Otra opción, sobre la calle que te conduce al muelle, es el restaurante “Juanita”. Allí probamos un delicioso pulpo en su tinta.

La Amabilidad Sisaleña

Irse de Sisal no es fácil. La tranquilidad y amabilidad del sisaleño contagia. Aunque hay oferta hotelera, decidimos quedarnos en un Airbnb. Nos recibió Marty en su casa a unos metros del mar, con todas las comodidades para una familia de dos adultos y dos niños. Cuando cruzábamos la puerta de la casa de Marty, ya teníamos los pies en la playa ¿Se puede pedir más? Hay varias opciones de hospedaje en Sisal.

Si coleccionas fotos de atardeceres en la playa, tienes que tener una de Sisal. Cuando se pone el sol, el mar se tiñe de un color fuego y el color del agua se transforma. Solo o acompañado, lo disfrutarás inmensamente.

Por la noche los fines de semana, la plaza principal del pueblo pesquero torna en una pequeña feria. Hay juegos mecánicos para chicos, venta de antojitos y dulces y también se comercializan textiles y artesanías. Puedes comer ahí o en algún restaurante del centro.

Como te contamos, los sisaleños son muy amables y hacer excursiones con ellos da realmente gusto. Saben cómo hacerte sentir en casa. Puedes informarte sobre qué tours hay disponibles en el Centro Cultural de Sisal (ex edificio de la Aduana), en la Calle 21. El puerto de abrigo es el punto de partida para trasladarse en lancha hasta un ojo de agua entre manglares. En un recorrido de 14 km, verás varias especies de aves y vegetación hasta llegar a la ciénaga de Zul Há y de ahí al ojo de agua, donde nadarás en agua dulce y cristalina. Un tour de este tipo puede durar tres horas. Incluye guía, hidratación y transporte y cuesta alrededor de $900 pesos para dos personas, por lancha.

También en Sisal dos veces al año hay desove de tortugas marinas. Averigua bien si vienes en la página web de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (sds.yucatan.gob.mx) para participar en esta experiencia imperdible tanto para chicos como para grandes.

Celestún, Paraíso de la Biósfera

A 90 km de Mérida y a poco más de una hora de las hermosas playas de Sisal está Celestún, un paraíso yucateco con mayúsculas, imponente por ser considerado desde 1979 Patrimonio Mundial de la Reserva Especial de la Biósfera. En Celestún el agua dulce de la ría se mezcla con la salada del Golfo de México y si levantas la mirada del mar verde esmeralda al cielo azul, es probable que tus ojos se crucen con una bandada de flamencos rosados.

Ubicado en el extremo occidental de Yucatán, el municipio de Celestún es el sitio ideal para hacer ecoturismo no sólo en el estado, sino también en todo México. Y sabrás que no exageramos cuando vivas en carne propia lo que tiene para ofrecerte este tranquilo puerto de pescadores, lleno también de gente amable que te recibe con los brazos abiertos.

Con más de 59 mil hectáreas de 21 kilómetros de longitud para disfrutar de una gran riqueza de especies endémicas de flora, en Celestún encontrarás una de las mayores colonias de flamencos rosados en el mundo que, de noviembre a marzo, eligen este sitio para vivir. Apenas llegues a Celestún, puedes visitar el Parador Turístico, en la entrada del municipio, donde se contratan tours para visitar a los flamencos. El precio de la lancha para hacer el recorrido es de aproximadamente $1,800 pesos para seis personas.

Y no sólo hay flamencos… En los manglares de la Ría de Celestún habitan cocodrilos y 234 especies de mamíferos, entre ellos ocelotes, jaguares, tigrillos y monos araña. Adultos como niños quedan fascinados de ser testigos de estas maravillas de la naturaleza.

Y si después de nadar en las playas celestunenses te dan ganas de bucear, los cenotes u ojos de agua dulce Baldiosera, Cambay y Tambor te invitan a sumergirte en aguas cristalinas para ser observador de la naturaleza en su máxima expresión.

Probablemente estas actividades te despierten el apetito. Hay variadas opciones para comer deliciosos mariscos como “Chivirico”, “Los Pámpanos” y “La Playita”, todos cerca de la playa a buenos precios. Estos sitios son de los preferidos por los lugareños, conocedores como pocos de la calidad de sus mariscos celestunenses.

Eso sí, si tienes chance como nosotros de probar manitas de cangrejo en la casa de unos celestunenses, ahí te sacaste el premio grande. Convivir con los habitantes del puerto es una experiencia maravillosa, son los mejores anfitriones y adoran mostrar las maravillas del lugar donde viven.

Y si todavía no piensas en el regreso a Mérida, ten en cuenta que el puerto cuenta con variada oferta de hospedaje, no sólo en hoteles, sino también en cabañas, posadas y Airbnb. Muchos sitios están directamente a la orilla del mar o a pocas cuadras de la playa y a precios accesibles. El disfrute, como verás, no tiene fin.

Dónde Hospedarse en Celestún:

Castillito Kin Nah: Este guest house sobre la playa tiene espacios amplios y ofrecen servicio amable y personalizado además de atractivas promociones.

Casa Celeste Vida: Ofrece privacidad y servicio personalizado en una casa de huéspedes sobre la playa.

Xixim Unique Mayan Hotel: Es uno de los hoteles de ecoturismo más famosos de México, que te permitirá estar en contacto directo con la naturaleza con un servicio de hospedaje excelente. El precio de la habitación ronda los $4,500.

Hotel Manglares: Ideal para ir con la familia, está sobre la playa y tiene accesibilidad para hacer tours.

Cabañas Camping Ría Celestún: Si te gusta la aventura y disfrutar de un espacio de camping, encontraste la opción correcta en estas cabañas, ubicadas al borde de mar.

Editorial por Cecilia García Olivieri
Fotografía por Amanda Strickland

 

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