Cuando hablamos de Yucatán es inevitable referirnos a su cultura ancestral maya, sus paisajes maravillosos, esa gastronomía que estalla de sabores y la amabilidad de su gente. Sin embargo, lo que muchas veces no mencionamos es que estos atributos que maravillan a yucatecos, mexicanos y visitantes que llegan de distintos puntos del planeta a la “Tierra del Faisán y del Venado”, se manifiestan en una concepción del tiempo diferente a la que estamos acostumbrados. En Yucatán, los días, las horas y hasta los segundos se viven de una forma especial desde tiempos ancestrales hasta nuestros días.

Y la “culpa” de todo la tiene el sol. Desde hace miles de años, los mayas concebían al astro rey – al que llamaban Kin – como un ser sagrado cuyo movimiento se convirtió en el eje de su cosmovisión. Esta creencia implicaba que los cambios de día, noche y estaciones eran determinados por su movimiento circular y esto hacía que el tiempo no fuera lineal, sino cíclico.

Es así como el futuro estaba detrás – porque la vista no alcanza para verlo – y el pasado delante, porque al percibirlo, les daba una concepción del tiempo de aprendizaje constante. Conocer nuestro pasado nos hace mejor en el futuro. Y de aquí también la importancia de sus calendarios que regían las siembras y las cosechas, que una y otra vez – en ciclos – vuelven a suceder. La tierra siempre es fuente de sustento: ayer, hoy y mañana.

El tiempo sigue corriendo de manera poco convencional por estas tierras. Los días en Yucatán transcurren parsimoniosos y hay tiempo para vivir las cosas de otra forma y desde diferentes ángulos. Quizás se deba un poco a que no vivimos la “locura” de una gran ciudad que nos fagocita. El calor tiene mucho que ver en esto. En Yucatán es necesario tomarse respiros en el día a día, tirarse un ratito en la hamaca y “patear la pared” mientras pensamos en lo primero que se nos venga a la cabeza.

Esa distancia que podemos tomar de las cosas para darnos un respiro nos hace ser más tranquilos, amables, platicadores y empáticos. La herencia sigue viva, no importa cuántos años hayan pasado, y el astro “Kin” continúa reinando como astro supremo mostrándonos el camino. El pasado está ante nuestros ojos y el futuro, a la vuelta de la esquina.

Siembra de ayer, hoy y siempre                  

Y una forma de ver el tiempo cíclico resumido en 3,500 años de historia es sin duda visitar la muestra artística “Tiempos de Milpa”, que se inauguró recientemente en el Gran Museo del Mundo Maya y podrás disfrutar hasta abril del año que viene.

La milpa es no sólo el espacio de físico de siembra en Yucatán. Es también el reflejo de los conocimientos, la tecnología y las prácticas agrícolas de los mayas desde hace miles de años atrás hasta nuestros días. “Hacer milpa” significa realizar todo el proceso productivo, desde la selección del terreno hasta la cosecha. Implica un sistema de conocimientos de la naturaleza y de la agricultura, sinónimo de subsistencia sustentable biológica y social.

Vivir la experiencia de “Tiempos de Milpa” me llevó de paseo por la historia y la cultura del tiempo y el espacio en forma circular. Recorrí una exhibición dividida en cinco bloques didáctica e interactiva que me guió por distintos momentos de la milpa como “Primicia”, “Beber y Comer de la Milpa”, “La Santa Gracia”, “Intercambio” y “Camino Bifurcado” a través de instalaciones con objetos, fotografía, pinturas y esculturas, todo plasmado de manera disfrutable para grandes y chicos.

Gocé de un relato ameno que conecta los antepasados mayas hasta nuestros días curado en cinco bloques bien definidos del proceso productivo y social de la milpa, porque hoy la milpa está presente en Yucatán. Aquí es donde el tiempo vuelve a mostrarnos que el ciclo de la vida siempre regresa y nos enseña que el pasado está más vivo que nunca.

“Tiempos de Milpa”
Gran Museo del Mundo Maya
Calle 60 Norte #299-E, Unidad Revolución Cordemex C.P 97110 Mérida, Yuc.
Tel. 9993 41 0435
[email protected]
www.granmuseodelmundomaya.com.mx
Facebook: Gran Museo del Mundo Maya de Mérida
Mié. – lun. 9 am – 5 pm.
Entrada: Visitantes extranjeros $150 pesos, nacionales $100 pesos, niños $50 pesos. Residentes de Yucatán $50 pesos, niños $25 pesos.
Los domingos es gratis para residentes de Yucatán.
Estacionamiento, $20 pesos e incluye tres horas.

Editorial por Cecilia García Olivieri
Fotografía por SEDECULTA para uso en Yucatán Today

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