La noble tienda de abarrotes – o como se les conoce más cariñosamente, la tiendita – es una piedra angular de las comunidades y barrios de todo Yucatán. Desde que tenemos memoria, estos pequeños tendejones independientes han servido como lugares para comprar golosinas, ponerse al día con los últimos chismes o conseguir el ingrediente que faltaba para tu Frijol con Puerco, Puchero o Escabeche Oriental. Las tienditas vienen en todas las formas y tamaños, algunas son estructuras independientes, mientras que otras pueden ocupar una sección de la casa de su propietario.

 

La llegada en los años noventa de grandes franquicias nacionales e internacionales ha complicado las finanzas de las pequeñas tienditas. A pesar de las predicciones de que pronto seguirían el camino de los dinosaurios, esto aún no ha sucedido. No se puede negar que las franquicias tienen sus puntos fuertes: siempre tienen disponibles los productos más populares, ofrecen servicios cotidianos como los depósitos bancarios exprés e incluso te permiten pagar muchas de tus facturas. Aunque es bueno saber que puedes encontrar lo que buscas en cualquier sucursal en todo el país, esta uniformidad también los hace un poco aburridos, un poco estériles.

 

Las tienditas, por otro lado, traen consigo un sabor más local. Pueden ser deliciosas tortas o rebanadas de Sandwichón, elaboradas y porcionadas todos los días, o cosas como paquetitos caseros de especias que siempre saben y huelen mejor que los que son empaquetados en una fábrica. También están los artículos que ni en un millón de años encontrarás en una tienda de propiedad corporativa. Por ejemplo, cuando era pequeño, en Navidad gastaba mi mesada en diferentes tipos de pequeños fuegos artificiales (o bombitas) como los famosos petardos y palomas. Igual pasaba el tiempo con los niños más grandes de la colonia y gastaba mis pesos en la maquinita, pero rápidamente me superaron en Street Fighter 2.

 

Especialmente en los pueblos pequeños, las tienditas cumplen una función vital ya que a menudo son uno de los pocos lugares donde se pueden comprar algunos alimentos básicos como pan, jamón, queso y leche. Seguido llevan otros artículos diversos, como ganchos de hamaca y machetes. Además, las tienditas también cumplen un papel importante como lugares de reunión; es muy común ver grupos de niños y ancianos sentados afuera, jugando al dominó, a las cartas o simplemente creando un alboroto. No importa de dónde seas, es probable que tengas recuerdos similares, pero las tienditas en Yucatán (y México más ampliamente) tienen un encanto propio.

 

Las tienditas y las cadenas tienen cada una su nicho, así como sus pros y contras, pero en un mundo donde todo se está volviendo más homogéneo y los grandes negocios siguen tragándose a los pequeños comercios, es más importante que nunca apoyar a los vendedores independientes. Por mi parte, no puedo imaginar mi barrio sin sus coloridas tienditas, por no hablar de las panaderías, molinos, fruterías y agencias. Viva México y larga vida a la tienda de abarrotes.

 

 

Editorial por Carlos Rosado.

 

 

 

 

Fotografía por Carlos Rosado para uso en Yucatán Today. 

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