Hoy en día, cuando emprendemos un proyecto artístico, damos por sentada la amplia paleta de colores que la química moderna y los materiales sintéticos nos ofrecen, pero no siempre fue así. 

 

En la antigüedad, los colores se extraían de materiales naturales como los minerales pulverizados, la savia de los árboles e incluso los pigmentos de algunos animales e insectos. Por suerte, algunos colores, como el rojo y el verde, son bastante fáciles de extraer. El azul, sin embargo, es otra historia. 

 

Vemos el color azul casi todos los días en la naturaleza: en el cielo abierto, en las aguas reflectantes e incluso en algunas flores. Pero no se puede recortar un trozo de cielo, y cuando el agua se recoge, se vuelve transparente. Las flores azules parecerían un candidato lógico, pero resulta que cuando las aplastas empiezan a oscurecerse rápidamente y pierden su pigmentación.

 

Pero, como pueblo ingenioso que eran, en el siglo VIII los antiguos mayas encontraron una solución genial que hoy se conoce como azul maya. Este pigmento azul brillante se fabricaba principalmente con una planta de hoja pequeña conocida como añil que, combinada con un tipo especial de arcilla encontrada en Mesoamérica, permitía crear un pigmento azul estable.

 

Los mayas no tardaron en darle un buen uso a su nuevo invento y pintaron con este hermoso color majestuosas máscaras de piedra dedicadas al dios de la lluvia Chaac. También utilizaron el azul maya para elaborar famosos códices como el Chilam Balam y el Códice Dresde. Igualmente lo usaron para pintar elementos decorativos en las fachadas de grandes edificios, e incluso en increíbles murales como los encontrados en Bonampak. 

 

Después de que los mayas encontraran la forma de crear pigmentos azules, esta innovación pronto se extendió por toda Mesoamérica. El color puede verse aún hoy en el Templo Mayor de la capital azteca de Tenochtitlán, así como en los coloridos murales creados por los tlaxcaltecas de Cacaxtla, famosos por su imitación de los estilos del muralismo maya.

 

Cuando los europeos llegaron al nuevo mundo, se interesaron por cómo producir el azul maya para ellos mismos y pronto empezaron a utilizar el pigmento en sus propias obras de arte. 

 

Como el azul maya era más difícil de producir que los pigmentos traídos a América desde el viejo mundo, este color único empezó a ser sustituido por pigmentos extraídos de minerales como el lapislázuli. Con el tiempo, el conocimiento de cómo producir el azul maya se perdería en el tiempo y sólo se recuperaría en la era moderna. 

 

 

En los últimos años, artesanos e investigadores se han unido para resucitar el uso del azul maya para crear impresionantes obras de arte como pinturas y cerámica. 

 

Así que la próxima vez que agarres una pluma, un lápiz o una acuarela de color azul, piensa en los antiguos mayas, que con su ingenio consiguieron arrancar este color de la naturaleza hace más de un milenio.

 

 

Editorial por Carlos Rosado.
Proveniente de una familia mexicana/canadiense, Carlos Rosado es guía de viajes de aventura, blogger y fotógrafo con estudios en Multimedia, Filosofía y Traducción.

 

 

Fotografías por Carlos Rosado para su uso en Yucatán Today.

 

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