Si eres yucateco, seguramente conoces de manera íntima a la hamaca; has dormido en hamaca desde que eras nené. Si no eres yucateco, probablemente estás familiarizado con el concepto de las hamacas en general, pero no conoces tan a detalle la realidad de lo que representa este artefacto en la vida cotidiana. Espero que este artículo te ayude a entender mejor los pormenores de la vida en una hamaca.

En comparación con la alternativa, una cama simple y aburrida, la hamaca brilla por ser versátil y cómoda. No sólo se va amoldando a tu cuerpo de manera muy personalizada, pero la hamaca te permite acomodar a cien primos, tíos y tías en tu casa de la playa, gracias a un sinfín de “eses” en las paredes.

Es importante recalcar que cuando digo hamaca, estoy hablando de una hamaca de calidad; no de esas baratas y engañosas. Esas son tan ligeras que aguantarán un verano y ya, además, son demasiado pequeñas para la mayoría de los adultos y su tejido es tan abierto que tus piernas, brazos, manos y otras extremidades se saldrán. No. Una hamaca buena debe ser de tamaño king-size, con un tejido bien cerradito y elaborada de poliéster o una mezcla de fibras sintéticas con algodón. Ahora está de moda comprar hamacas de fibras naturales como el henequén, pero estas son muy incomodas ya que el material es bastante rasposo. Pero si es importante para ti poder presumir que compraste una hamaca eco-friendly, pues ahí está la opción.

Una buena hamaca te puede costar entre tres y cinco mil pesos, dependiendo del tamaño, diseño y material. En los pueblos, donde aún se tejen hamacas manualmente en casas particulares, puede que el precio sea menor. Checa los precios y no seas tacaño a la hora de tu compra. No le regatees a la persona que ha pasado semanas tejiendo tu hamaca. Si quieres regatear, hazlo con ojos tristes y no con agresiones verbales.

Antes, al medio día, y cuando aún se acostumbraba comprar los periódicos (de papel), era de lo más normal acomodarse en la hamaca después de la comida con el Diario de Yucatán y actualizarse con las noticias nacionales e internacionales junto con lo último en deportes y sociales. Para esto, era deseable tener al alcance de tus pies una pared, como para patearla suavemente y hacer que la hamaca se meciera.

Photo by Coqui Coqui

Photo by Coqui Coqui

Y si estás visitando a familiares o amigos, y se presenta la posibilidad de quedarse a dormir, uno puede estar preparado con su propia hamaca y simplemente colgarla en alguno de los cientos de eses – cromados si son lujosos, o de alambrón si no tanto – colocadas en los hamaqueros ubicados por toda la casa. Hay que tener a la mano una soga de extensión para compensar espacios distintos a los de tu casa y dejar que la altura de la hamaca esté entre las rodillas y la cadera para facilitar las entradas y salidas.

¿Puedes imaginar hacer tanta cosa con una cama? ¡Claro que no! Y aunque puede que te tardes unos días en acostumbrarte, dormir en hamaca – para la mayoría de las personas – es el descanso más delicioso que hay.

 

Editorial por Ralph Hollmann
Fotografía por Nora Garrett y Laura Pasos para uso en Yucatán Today

Dónde Comprar:

Pregunta en Tixkokob para que te lleven a casa de las personas que las fabrican.

CERESO Ebtún
El Centro de Reinserción Social del Oriente en Ebtún, afuera de Valladolid.

Hamacas El Aguacate
Calle 58 #604 por 73,
Centro, 97000
Mérida, Yucatán

 

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