Baile Cabeza de Cochino verticalLos mayas, además de sus numerosos descubrimientos científicos, astronómicos y culturales, también dedicaban una parte de su tiempo a representaciones artísticas, principalmente en rituales y ceremonias en las que se conjugaba el baile y el teatro.

Las danzas y cantos dedicados a los dioses se realizaban con plumas y joyas, máscaras y pintura en sus rostros y cuerpos. Algunos de los trajes representaban aves y animales. Se cree que en las plataformas de la escalera norte de la pirámide del Kukulcán, “El Castillo”, en Chichén Itzá, se presentaban comedias. Por su similitud con el teatro como lo conocemos, con maquillaje, vestuario, escenografía y un escenario, podríamos decir que ahí se encuentra la base del teatro maya.

Se tiene referencia de procesiones con fines religiosos, cantos, comedias, danzas y representaciones que nos hablan de una rica vida escénica que se vivía entre los mayas antes de la llegada de los españoles, con humor y risas, en las que interactuaba la comunidad con una intención en común.

Actualmente se conservan vivas algunas manifestaciones transformadas en danzas y representaciones que unen la tradición prehispánica a la religión cristiana, tal es el caso de la “Cabeza de cochino”, (también conocido como Pol kekén) que hoy se puede apreciar como un baile en las vaquerías y eventos populares de la entidad, tanto en Mérida como en las comunidades. En su origen se realizaba con una cabeza de venado pero con la aportación del cerdo por parte de los españoles, se modificó.

Esta representación inicia con la preparación de la cabeza del cerdo, adornándolo con cintas angostas de diferentes colores, y otros elementos que simbolicen comida. Mujeres mayores de edad bailan alrededor del cargador quien lleva al cochino en una charola sobre su cabeza, generalmente un hombre. También participa el dueño del cochino, representando al padre de familia, quien guiará al cochino durante la caminata con una sonaja y una jícara con maíz y agua para alimentarlo cuando se cansa.

La historia es sencilla, una familia que ha criado a un cochino lo lleva al mercado para venderlo para comprar ropa y zapatos, así como otras necesidades de la familia. Tiene cuatro momentos: la salida de la casa de dueño, la caminata hacia el mercado, bailar en cada esquina y finalmente el recorrido a la casa del nuevo dueño. A ritmo de jarana y charanga en vivo, quien porta la cabeza baila entre la gente. Las cintas de diferentes colores son tomadas por cada una de las jaraneras, representando así también la unión de la comunidad. El vestuario es de hipil para las mujeres y guayabera y pantalón blanco para el hombre.

Esta danza/teatro es muy popular y nos muestra la integración de la comunidad, la participación en esta venta.  Presenta gran similitud con el baile de las cintas, en la que se coloca un palo en medio en el que se formaran trenzas entre los danzantes.

Parte de estos bailes los puedes ver en la Vaquería de lunes a las 9 pm en los bajos del Palacio Municipal, en la Calle 62 entre 61 y 63, Centro.

Por Violeta H. Cantarell