Todo lo que no sabías de las Agrupaciones Musicales de Yucatán

“Para cantar a mi tierra, que es tierra de trovadores, hay que llevar en el alma el perfume de sus flores”, fragmento de “A Yucatán” de Luis Espinosa Alcalá

A Yucatán se le conoce internacionalmente por su vocación musical, por la trova y el romanticismo plasmado en canciones de amor como “Peregrina” de Ricardo Palmerín y dedicada a la periodista Alma Reed; o por composiciones que resaltan la belleza de la jarana como “Aires del Mayab” de Pepe Domínguez, que por cierto puedes escuchar los jueves en las serenatas yucatecas en Santa Lucía. Ambas se han difundido a nivel mundial en versiones populares, con mariachi y por supuesto, con una orquesta.

Una orquesta es una agrupación de músicos que varía en cantidad y estilos pero siempre cuenta con instrumentos de viento (de madera y de metal), cuerdas y percusiones. En Yucatán surgen las primeras orquestas alrededor de 1918 y se consolidan durante las siguientes décadas, coincidiendo también con la época de oro del cine y de la radio en México, con el surgimiento de los grandes salones de baile. Bastaba una cuota simbólica y muchas ganas de bailar para escuchar a las orquestas en vivo….

Agrupaciones como la “Orquesta Venus”, “Unión”, entre otras que surgieron en esos años, viajaron por todo el sureste amenizando los salones de baile con ritmos de danzón, pasodoble y cumbias o bien interpretando piezas clásicas en espectáculos y acompañando a grupos de bailes folclóricos. Es así como inicia la Orquesta Sinfónica estatal, la Típica Yukalpetén, llamada así por interpretar música popular, por supuesto hablamos de composiciones jaraneras.

¿Te imaginas un duelo de orquestas en vivo? Pues se realizaban en varias poblaciones de la Península, en las que se presentaban agrupaciones para encabezar una fiesta continua de sonidos y baile. Digamos que un poco parecido a los conciertos de hoy día.

Te preguntarás cómo surgieron los músicos, pues muchos aprendieron en forma empírica, sin instrucción musical, pero sí con mucha vocación y amor por su instrumento favorito; algunos otros con estudios musicales de armonía y composición optaron por ser directores; otros más dedicaron gran parte de su vida a componer canciones que rescatan las tradiciones yucatecas y todos juntos hicieron de la música de orquesta un verdadero lenguaje que no distingue clases, lo mismo en teatros en vivo en las ciudades que en fiestas populares en los pueblos.

Mérida, Motul, Ticul, Izamal cuentan hoy día con orquestas, ya sea típicas o juveniles, principalmente promovidas por sus gobiernos municipales y estatales. Estas agrupaciones continúan acompañando y llevando sonidos que alegran el alma en las fiestas tradicionales de gremios y procesiones, en las plazas públicas y en las vaquerías.

Si quieres vivir la experiencia de escuchar a una orquesta en vivo, y bailar a su ritmo, no pierdas los martes de “Remembranzas Musicales” en Santiago.

Por Violeta H. Cantarell