Merida La Ermita

Un rincón encantador sin duda alguna es el de La Ermita de Santa Isabel. Dentro del Barrio de San Sebastián en el Centro Histórico, cerca de la antigua salida de Mérida rumbo al Camino Real a Campeche, con su llamativo arco ubicado en la esquina de las calles 64 y 69, se encuentra la Ermita de Santa Isabel, en el cruce de las calles 66 y 79, nombrada así en honor a la madre de San Juan Bautista.

El centro principal de su parque es la plaza en la que se encuentra un kiosco que acompaña a la iglesia, y que está rodeado por muy lindo jardín con bancas y espacios de recreo, enmarcado por hermosas casonas de estilo colonial que seguramente te ayudarán a visualizar una imagen de cómo pudo haber sido esta bella zona en tiempos antiguos.

La iglesia de la Ermita está dedicada a Nuestra Señora del Buen Viaje, a quien deberías encomendarte si fueras un viajero de antaño saliendo rumbo a Campeche, o incluso si fueras un viajero recién llegado a tierras yucatecas, encontrarías en la Ermita un sitio de descanso compartido con otros viajeros. El edificio es súmamente sencillo, tiene una fachada perfectamente cuadrada sobre la que se encuentra una larga cornisa, que a su vez tiene una espadaña piramidal con tres vanos para las campanas. ¡En esta cornisa está grabada una leyenda desde 1748!

Una vez que hayas apreciado la iglesia, sal y dirígete hacia el lado derecho del edificio, donde encontrarás una puerta en la que, después de tocar, hallarás un pequeño, muy interesante y hermoso patio con un jardín lleno de plantas y árboles medicinales y ornamentales, siendo todas especies nativas de flores, helechos y arbustos naturales de la región yucateca. Es un espacio súmamente acogedor y agradable para relajarse y olvidarse por un momento del estrés de la rutina diaria, un lugar único para sentarse a leer un buen libro o simplemente disfrutar del clima tan agradable que se siente dentro de él. La entrada a este jardín es completamente gratuita y siempre deberá haber alguien a quien puedas pedir acceso, así que no dudes en acercarte a preguntar.

Disfruta de los colores y las sensaciones que te brindará este lugar tan único que, si te atreves a imaginar por un momento, hará que te transportes por el tiempo y quieras desear vivir allí.