En Yucatán somos muy afortunados de contar con una rica naturaleza que nos provee en abundancia flores y frutos. Hemos incorporado éstos a nuestra alimentación diaria y junto con la introducción de ciertos ingredientes extranjeros, se ha forjado nuestra variada y única gastronomía típica.

Quizás hayas observado en la casa de tus vecinos enormes árboles repletos de jugosas naranjas o higos, brillantes chiles habaneros o frondosas matas de chaya y te has preguntado ¿Qué estoy haciendo mal?, ¿Por qué mis plantas no me corresponden? Pues, escribo este artículo para develar todos nuestros secretos sobre los cuidados de un jardín yucateco.

Cuando era niña, siempre tuvimos un jardín con algunos árboles frutales y abundaban las ciruelas, limones, aguacates y naranjas agrias. Sin embargo, al principio, nuestro naranjo no prosperaba y así fue hasta la llegada de un amigo de la familia quien nos aconsejó caerle a chancletazos a dicho árbol. Bueno, nos extrañó esta sugerencia pero era mayor nuestro deseo por tener “chinas”, así que una tarde mi papá salió al patio a pegarle al árbol. Si te parece una locura, prepárate, por que hoy por hoy sigue produciendo excelentes frutos. Me han dicho que este método es también efectivo para huayas y limones y que mejor aún si se realiza en la Noche de San Juan (23 de junio, por si quieres apuntarlo en tu calendario).

Quizás nuestros métodos para convencer a las plantas pueden ser poco convencionales, pero son efectivos. Un amigo me cuenta que el chile habanero (que como ya sabrás es utilizado extensamente para acompañar una multitud de platillos en Yucatán) tiene un carácter igual de fuerte a su sabor. Su consejo es que para que pique, hay que regañar a la planta. Me asegura que está comprobado.

Pero no todas las plantas agradecen los malos tratos. Se dice en Yucatán que el árbol de higo es muy chismoso y que para “dar bien” necesita que se le riegue con los mejores chismes, es por esto que el lugar óptimo para ubicarlos es junto a la ventana de la cocina, donde pueden informarse de todas las últimas noticias y estar bien acompañadas.

En cuanto a la chaya, es una hoja que se utiliza muchísimo en la comida tradicional yucateca (en huevos revueltos, brazo de reina, empanadas, aguas frescas y más) y a la que también se le atribuyen propiedades medicinales. Sin embargo, su planta produce espinos y una resina muy irritante que quema a quien intente tomar sus valiosas hojas. Para solucionar esto, se dice que a la planta hay que solicitarle permiso antes de tomar de ella, esto con el fin de que su resina no te pique.

La sábila se usa para curar quemaduras y urticarias y se le conoce en general por sus propiedades hidratantes, pero también es usada como un amuleto para la buena suerte. Si alguna vez has visto una planta de sábila con moñitos rojos en las puntas, esto no se hace con fines estéticos, sino por que se dice que ayuda a atraer la fortuna, también suele colocársele una moneda para promover la abundancia.

Y bien, nuestros consejos a veces van de lo curioso a lo más extraño. En alguna ocasión una amiga me contó como su abuelita, Mamina, se había quejado de que su planta de papaya no producía frutos. Un jardinero, tras escuchar su queja, le hizo la siguiente sugerencia: debía salir por la noche cuando la luna estuviese llena, despojarse de sus ropas y saltar alrededor de la planta, nueve veces hacia delante y nueve veces hacia atrás. Desafortunadamente, Mamina se indignó tanto que nunca reportó sus hallazgos y aún no estoy segura de que tan efectivo es este método.

Editorial por Maggie Rosado
Fotografía por Andrea Mier y Terán y Loboluna Producciones para uso en Yucatán Today

 

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