Recorrer Espita significa estar listo para conocer y admirar edificios coloniales de una belleza arquitectónica que querrás fotografiar. Cada uno guarda recuerdos de un evento cultural o un episodio histórico. Además, las delicias gastronómicas yucatecas que encuentras en su mercado son dignas de probarse. Espita es una villa con encanto e historia.

Ubicada a 165 km de Mérida, su cercanía con Valladolid (49 km) y Tizimín (27 km) la sitúa en un eje turístico, cultural y natural en el oriente de Yucatán que cada vez atrae a más visitantes.

La importancia de Espita

Protagonista de varios capítulos en la historia yucateca, como la defensa de la población por parte de 15 personajes locales durante la Guerra de Castas (honrados con un monumento tipo obelisco), un pasado glorioso de haciendas dedicadas al cultivo del maíz y de la caña de azúcar, la llegada del ferrocarril, contar con una imprenta y un semanario editorial así como visitas y momentos importantes durante la Revolución, Espita fue un centro cultural y económico destacado.

Los atractivos de Espita

A Espita la conoces caminando, así que prepárate para visitar los alrededores de la plaza principal y admirar casas de mampostería (una técnica para hacer muros muy usada en Yucatán) con techos de doble altura, fachadas en colores vivos con pisos de pasta en diseños únicos, detalles en los arcos y balcones así como inusuales escaleras en las aceras. Hoy albergan a escuelas, oficinas gubernamentales y centros artísticos. Visita el Palacio Municipal, la Casa de la Cultura, la sede de la Sociedad Progreso y Recreo y la antigua estación de ferrocarriles, por nombrar algunos.

Otro atractivo es la iglesia de San José, templo franciscano construido en el siglo XVII considerado Patrimonio Cultural Arquitectónico de Yucatán. Es sede de las festividades del Niño Dios, patrón del pueblo, durante diciembre. En su fachada observa con detenimiento los peculiares relieves de leones y estrellas en estuco.

Mención aparte merece el mercado municipal “Juan José Méndez”. Inaugurado en 1906, tiene un techo alto que sobresale como una torre de castillo en color rojo. Sus balcones de herrería junto a la fuente en la entrada frente a la iglesia también resultan un punto ideal para fotografiar. Puedes encontrar por las mañanas antojitos yucatecos como salbutes y panuchos, así como un platillo que ha dado fama a Espita, el mondongo.

Cerca e Espita

A 7 km de Espita, la Hacienda Kankabá es una antigua finca que cuenta con un cenote y una casa principal remodelada para servicios de hospedaje y permacultura.

Espita es una villa colonial esperando ser tu próximo destino.

Editorial por Violeta H. Cantarell
Fotografía por Violeta H. Cantarell y Hacienda Kankabá

Hacienda Kancabá

Alojamiento y permacultura
Instagram: @hda_kancaba

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