Conectarse con la naturaleza y respirar “aire de campo” es una receta que nos podemos regalar a 30 minutos de Mérida, visitando la ruta Baca-Mocochá. Podrás disfrutar especialidades de comida tailandesa rodeado de jardines acuáticos con flores de loto, orquídeas y piedras minerales en La Casa de los Lotos en Baca, y montar a caballo y recorrer los alrededores de la Hacienda Zamná. ¿Te animas a vivir esta escapada?

Baca en español significa “agua en forma de cuerno” o “agua derramada”. Se encuentra a 32 kilómetros de Mérida, llegas por la vía a Motul tomando la desviación debajo del puente para entrar por la calle principal. A 6 km, o 5 minutos en automóvil, se encuentra Mocochá que significa “nudo dentro del agua”.

Al llegar al centro de Baca inmediatamente llama tu atención el color rojo barro de la parroquia principal. Este templo fue construido en el siglo XVII y está dedicado a la Virgen de la Purísima Concepción, patrona del lugar. Alrededor, los edificios que albergan las oficinas municipales exhiben arquitectura colonial con pisos de pasta, portales y arcos.

Si quieres conocer una ciudad, visita su cementerio y el de Baca es bastante peculiar. “El orgullo mundanal aquí termina y empieza la paz divina”, dice una frase escrita en su acceso principal.

Estratégicamente situadas en el centro de la plaza, las letras monumentales de colores con el nombre del lugar te invitan a que tomes una fotografía teniendo de fondo el templo. Si eres de los viajeros que aman fotografiar puertas y edificios, camina una cuadra sobre la calle principal y encontrarás una fachada en tonalidades crema y rosa con decoraciones de flores que aun conservan parte de su belleza original.

En La Casa de los Lotos podrás comer auténticos platillos tailandeses elaborados por la chef Fong, quien desde hace más de 10 años está a cargo del lugar y trabaja de la mano con la fundación con sede en Baca que atiende a personas con cáncer. Pide un té fresco de la casa con limón y jengibre. Las sopas, currys y los rollos realmente valen la pena. De postre, mis favoritos son los plátanos. Lo mejor es que puedes pedir varios platillos y compartir. Abierto para desayunos y comidas.

Completa la experiencia con momentos de serenidad recorriendo los estanques con flores de loto, observando los detalles arquitectónicos con toques asiáticos y saluda al gran buda en la entrada.

También puedes montar a caballo por caminos de selva, conocer el proceso del henequén, convivir con tejones, venados, ovejas, perros y hasta un puerquito, como parte de la visita a la hermosa Hacienda Zamná, siempre de la mano de un guía calificado que te brinda atención personalizada. Ideal para familias con niños. Fortín, un noble caballo que pude montar, me demostró que niños y adultos gozamos por igual esta experiencia.

La Hacienda Zamná es un oasis para los amantes de la naturaleza. Cuenta con servicio de transporte desde Mérida como práctica para reducir el ruido de coches de visitantes, y mantener el hábitat de los animales que ahí viven. Con servicio de diferentes tours, previa reservación, ya sean cortos de 2 horas máximo o extensos de hasta 5 horas o más para quienes ya tienen experiencia al montar; se organizan en grupos de máximo siete personas, siempre acompañados de guía. Al finalizar el recorrido el agua del día con ingredientes de la región y botanas yucatecas cierran una experiencia de contacto y respeto a la naturaleza que fascina a los niños.

De regreso a Mérida visita Mocochá, lugar donde nació el poeta y compositor Luis Pérez Sabido. Conoce la iglesia dedicada la Virgen de la Asunción con sus dos torres de 12 campanarios.

Baca:

La Casa de los Lotos
Reservaciones: Cel. 9919 59 40 15
Martes – viernes 7 am – 4 pm
Sábado 7 am – 5 pm
Domingo 9 am – 4 pm
FB: @LaCasadelosLotos

Hacienda Zamná
Reservaciones: Tel. (999) 355 0038
[email protected]
Lunes – sábado 9 am – 6 pm
FB: @HdaZamna
IG: @hacienda.zamna

Fundación para el Bienestar Natural AC
Cel. 9911 03 56 10
www.fundebien.org.mx

Mocochá:

Hacienda Yaxilkú, bodas y eventos
Carretera Antigua Tekat – Mocochá Km. 1
FB: @yaxilkú

 

Editorial por Violeta H. Cantarell

 

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