Equinox

 

El 21 de marzo y el 21 de septiembre podrás observar la increíble precisión de la astronomía maya integrada a su arquitectura, y compartir un momento en el tiempo con los antiguos mayas. El equinoccio es el momento en que la tierra es iluminada por el sol de igual forma en el hemisferio norte y sur.

Los mayas utilizaban el sol como base para la planeación de sus vidas debido a que dependían de la agricultura. Con el equinoccio de primavera iniciaban la siembra y con el equinoccio de otoño la cosecha. Los mayas construyeron complejas estructuras utilizando geometría muy avanzada, así como astronomía para hacer mapas de ciclos solares.

Durante la tarde de los días 21 de marzo y 21 de septiembre, días del inicio de los equinoccios de primavera y otoño respectivamente, puedes observar en la escalera norte del Castillo de Chichén Itzá una proyección solar serpentina que consiste en siete triángulos de luz, invertidos, como resultado de la sombra que proyectan las nueve plataformas de ese edificio, al ponerse el sol. Las sombras conectan con la cabeza de la serpiente que está en la base de la pirámide. Algunos piensan que esta serpiente está bajando la pirámide en dirección al cenote sagrado, lo cual es posible viendo que está en la dirección correcta.

Este fenómeno expone muy bien el avance cultural de los mayas, pues su realización supone el amalgamiento de astronomía, matemáticas, cronología, geometría y religión.

También puedes ver el espectáculo de equinoccio en Dzibilchaltún. El equinoccio en Dzibilchaltún es en la mañana al amanecer en el templo de “Las Siete Muñecas”. El sitio abre a las 4 am.

El equinoccio de Chichén Itzá se lleva a cabo al atardecer, lo cual hace posible ver los dos espectáculos el mismo día. El espectáculo puede observarse en Chichén Itzá uno o dos días antes y después de la fecha oficial.