Chichen Itza - Dia - 3

Si entra al sitio de Chichén Itzá desde la entrada trasera, por los hoteles, la primera vista que tendrá de la impresionante arquitectura del sitio es el Caracol, un inusual edificio redondo ubicado en la parte sur del sitio. Cuando camina hacia el frente, descubrirá que el edificio tiene una gran plataforma rectangular en su base, con una plataforma rectangular más pequeña encima, la cual soporta un edificio redondo de dos pisos, con vista a una gran plaza abierta. J. Eric Thompson, un arqueólogo Maya, nos dejó una descripción viva del Caracol, diciendo que “se erige como un pastel de boda de dos niveles encima de la caja cuadrada en la que llegó”.

El nombre “Caracol” viene de la escalera de caracol en el centro del edificio, que va desde el primer piso al segundo, donde se ubicaba una pequeña cámara rectangular con ventanas. Hoy existen tres ventanas todavía y nos ayudan entender porqué el edificio fue creado y para qué fue usado. Los arqueólogos fechan la versión final del Caracol a 900-1000 D.C.

Los Mayas antiguos tenían mucho interés en el movimiento del sol, los planetas y las estrellas. Planearon sus edificios para estar alineados con los ángulos creados para cuando el sol cruza el cielo en fechas específicas del año – como la travesía del cenit, cuando el sol está directamente encima – y con los puntos del horizonte donde el sol y los planetas, especialmente Venus, salen y se ponen mientras se mueven por el cielo a través del tiempo. Cuando los arqueo-astrónomos, la gente que estudia la astronomía de los pueblos antiguos, examinaron la orientación de las diferentes partes del Caracol descubrieron que cada parte del edificio estaba alineada con eventos astronómicos. Por ejemplo, la plataforma baja da cara al punto más norte donde se pone Venus, un punto que alcanza cada ocho años; mientras la plataforma arriba da cara al punto donde se pone el sol el día de la travesía del cenit el 20 de mayo. Los Mayas crearon líneas de vista usando las esquinas de las puertas y ventanas que señalan  los extremos norte y sur del punto donde se pone Venus en el horizonte, así como identificando la posición del sol en los equinoccios.

Los Mayas estaban interesados en la marcación de la posición del sol y los planetas en el horizonte por razones prácticas y rituales. Por el lado práctico, la época de lluvias inicia un poco después del cruce del sol por el cenit en mayo, y fue importante saber de antemano para que la gente pudiera tener listos los campos y semillas para cuando llegaran las lluvias. Y por el lado del ritual, el sol, la luna y los planetas eran las manifestaciones físicas de algunos de los dioses Mayas. El orientar los edificios a los eventos astronómicos asociados con los planetas ayudó conectar esos edificios a los dioses mismos.

por Julia Miller
Arqueóloga Residente
Catherwood Travels
www.catherwoodtravels.com