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Piranga rubra, X jeret (Maya)

¡Más de mil millones de aves migran, durante el invierno, a través de o dentro de Yucatán cada año!

Se pueden encontrar más de 550 especies de aves en la Península con casi la mitad de éstas como migrantes.

Uno de esos migrantes de los Estados Unidos es el Tángara Rojo, quien viaja al sur durante el invierno al Centro de México y al norte de Sudamérica. También migra a la Península de Yucatán así como lo hacen muchos turistas.

A pesar de que la especie Tángara Rojo es tan larga como un lápiz promedio, nada es promedio sobre los machos: la única especie en Norte América que es completamente roja.

En contraste, las hembras son color verde oliva o amarillo mostaza, y los machos jóvenes pueden mostrar una mezcla de estos colores con manchas rojas.

Solitarios excepto durante la época de reprodución, los Tángaras Rojos llegan a ser monógamos seriales. Sirviendo como la arquitecta del par, la hembra construye su nido en forma de copa, luego pone tres o cuatro huevos. Mientras tanto, el macho defende el nido y el territorio alimenticio. Ambos padres cuidan de los bebés, quienes pueden dejar el nido en 8 ó 10 días después de haber salido de sus huevos; sin embargo, puede que los padres los alimenten tres semanas más.

Esta ave se especializa en la captura de abejas y avispas para alimentarse. Puede llegar a atacar los panales de abejas y comerse a las pupas, así como a las abejas adultas. También las frota y les quita el aguijón antes de digerir los restos de la presa. Afortunadamente, la península de Yucatán es hogar de algunas abejas sin aguijón, por lo que no necesitan tomarse el tiempo para removerlos antes de comer.

Algunas veces actúa como papamoscas al saltar entre las ramas para atrapar insectos tales como escarabajos, libélulas y saltamontes. Azota a su presa por uno de sus miembros antes de tragársela. También come frutas, semillas y bayas, especialmente en invierno y antes de migrar.

Recientemente, estudios de genética eliminaron al clan de los tángara de su propia familia para incluirlos en la familia de los cardenales.

Uno de sus apodos es “pájaro mielero” debido a su dieta de abejas y avispas.

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Las maravillas de la naturaleza inspiran a Cherrie Pittillo, fotógrafa de la vida silvestre, zoóloga y autora.  Contáctela en [email protected]