¿Tienes un día libre y quieres explorar Yucatán? No te pierdas la ruta que hemos preparado especialmente para que disfrutes dos cenotes fantásticos que te dejarán enamorado de las bellezas naturales de Abalá.

Visitar cenotes está mucho más cerca de lo que crees, a tan sólo 57 km de Mérida tomando la carretera hacia Uxmal, dobla justo enfrente de la Hacienda San Pedro Ochil; llegarás a Abalá, luego a Mucuyché y ahí comienza la aventura. Recorre poco más de 1 km de terracería para llegar a uno de los cenotes más bonitos de la zona: Kankirixché (árbol de fruta amarilla).

En el camino te sentirás como todo un explorador rodeado de naturaleza, árboles y mariposas acompañando tu viaje. La experiencia vale la pena, ya que el cenote es tipo semi-abierto de color azul. Resulta ideal para nadar y bucear; tiene una profundidad máxima de 50 metros, pero hay zonas en las que puedes refrescarte sin preocuparte gracias a los montículos de piedras que te permiten disfrutar del agua prácticamente parado. ¡No te pierdas las estalactitas que siguen formándose, una vista para detenerse y gozar!

Hay lugar donde estacionarse, así como baños y una palapa. Para mayor seguridad los pobladores te rentan chalecos salvavidas. Se paga una cuota de acceso de $20 pesos por persona. Procura entrar con lo mínimo necesario porque el espacio abajo es muy reducido y las escaleras están bastante resbalosas. No se requiere guía.

La siguiente parada es el cenote Yaal Utsil (que significa “buen hijo”). Toma la carretera rumbo a Mucuyché: en la entrada pasa la glorieta dedicada a la Virgen de Guadalupe y en el siguiente tramo fíjate en un árbol de gran tamaño a la izquierda, dobla ahí y estaciónate tranquilamente. Los encargados del cenote son muy amables. La cuota es de $25 pesos por persona y también puedes rentar tu chaleco; la profundidad de este cenote es de más de 50 metros.

La vista es espectacular desde arriba, ya que es de tipo abierto con caída libre. Para llegar al espejo de agua recorres una escalera de madera de 12 metros, muy segura. El agua es azul transparente, lo que te permite apreciar los numerosos peces que ahí habitan. Puedes descender con una toalla y pertenencias ligeras, ya que cuenta con una plataforma donde puedes dejarlas. Si eres audaz e intrépido, puedes realizar un clavado y vivir una experiencia sumamente refrescante. O si eres más precavido, sigue avanzando por las escaleras y desciende por la parte más baja. Procura nadar al centro del cenote para apreciar las numerosas cuevas, refugio de los míticos pájaros Toh que ahí habitan con sus crías. Sé respetuoso de la vegetación y de los animales… simplemente disfruta los sonidos de la naturaleza y no te darás cuenta del paso del tiempo.

Seguramente después de tanta aventura ya tendrás hambre, así que visita la Hacienda San Pedro Ochil, cuentan con una exquisita carta de comida regional de lunes a sábado y los domingos podrás degustar de un rico buffet yucateco. Procura reservar (www.haciendaochil.com).

Dos cenotes que te transportarán a un día de aventura, naturaleza y paz, una combinación que se quedará grabada por siempre en tu memoria.

Por: Violeta H. Cantarell