A pie, en bicicleta, en peregrinación, con una antorcha o un estandarte, desde distancias lejanas y prácticamente desde cualquier punto de la ciudad… solo la “virgen morena” puede reunir tal fervor y devoción de miles de personas que acuden cada año puntualmente el 12 de diciembre al Santuario Diocesano de la Virgen de Guadalupe en el barrio de San Cristóbal en Mérida.

Si hay un festejo religioso que moviliza a los yucatecos católicos de todas las latitudes y edades, y en general a los mexicanos, es la celebración de la Virgen de Guadalupe. Ese día prácticamente se detienen las actividades cotidianas para concentrar la fe y la gratitud hacia la reina morena. Muchos la consideran una madre protectora que inspira, da consuelo ante los problemas y obstáculos y con la capacidad de obrar milagros y sanación.

Su fama es internacional, llegando a los Estados Unidos y a Europa, ya que se le reconoce como un símbolo de bondad y protección. “Cuando tienes un problema y le rezas a la Virgen con gran fervor, ella nunca te abandona”, dicen los creyentes. Por eso cada año con gran anticipación se realizan novenarios en su honor (rezos), peregrinaciones, camiones adornados con flores que salen de los municipios de todo Yucatán y que van guiando a los jóvenes, hombres y mujeres que portan camisetas con su imagen y una antorcha, cumpliendo su “manda” de agradecimiento por las bendiciones recibidas durante el año. El destino principal es la iglesia de San Cristóbal, en la Calle 50 x 69 en el Centro de Mérida.

Ahí, este 5 de noviembre iniciaron los festejos guadalupanos con la bajada de la imagen, la misa de las Rosas y una vaquería, dando inicio a la visita de los más de 200 gremios durante noviembre y diciembre. La noche del 11 de diciembre se llevan las tradicionales “mañanitas” a la Virgen para despertarla y se ofrece una misa que reúne a los antorchistas, a las mujeres ataviadas con ternos (el traje tradicional yucateco), al igual que a hombres y niños. Suenan las campanas, se lanzan “voladores” y se escucha la música de bandas guadalupanas (similares a las bandas de guerra escolares). Puedes ver todas las noches muchos estandartes de los diferentes gremios y organizaciones, flores y gran devoción en la iglesia y en las calles alrededor de San Cristóbal.

Durante noviembre se tendrá un operativo vial y desde el 11 y hasta el 13 de diciembre no se permite el tránsito de automóviles en la calle de la iglesia para garantizar la seguridad de los miles de feligreses que acuden a la iglesia de San Cristóbal. Se instalan módulos médicos para atender a los devotos que hayan resentido el cansancio durante sus largas caminatas y carreras y se instalan puestos de comida. Todo se prepara para vivir una de las celebraciones más importantes de los católicos.

Asistir a esta devoción es una experiencia única; reúne fe, agradecimiento y mucho simbolismo. Ahí todos son hijos queridos de una misma madre, la Virgen de Guadalupe.

Editorial por Violeta H. Cantarell

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