A simple vista parecen cebollas moradas pequeñas, sin embargo, si observas a detalle podrás notar las peculiaridades de este producto que solo se da en este pueblo de Yucatán. De tamaño menor y con un tallo verde y alargado, las cebollitas de Ixil tienen un sabor mucho más dulce, debido principalmente a las características de la tierra así como a la paciencia y dedicación de algunas familias para la siembra y cosecha en la comunidad del mismo nombre.

Ixil (lugar donde se eriza), es un municipio ubicado a tan solo 45 minutos de Mérida,  dedicado principalmente al cultivo de rábanos, cilantro, calabaza, tomates…y de las famosas cebollitas. La historia de este producto único en Yucatán comienza con la llegada de los españoles, quienes trajeron las cebollas criollas y éstas se empezaron a cultivar en la entidad adaptándose a las condiciones del suelo.

Lo que siguió fue una mezcla de saberes ancestrales de siembra por parte de los mayas y las cualidades de la tierra de Ixil, el resultado es esta cebollita más pequeña, morada, de sabor terroso y menos amargo que acompaña guisos tradicionales como el “poc-chuc”, el frijol con puerco o los ibes. También se consume en escabeche para acompañar carnes, huevos…y prácticamente cualquier guiso.

Su producción es limitada a unas cuantas familias en Ixil, en parte porque las semillas son heredadas, es decir, que no las puedes comprar, sino que son parte de un legado que se conserva de generación en generación. Además, el proceso de cultivo tarda más de 6 meses, comenzando los primeros días de noviembre con el semillero que requiere constante riego y manutención; luego, en enero  se realiza el transplante de cada planta para finalmente cosechar las cebollas entre mayo y junio.

Se comercializan tanto las hojas como los bulbos por atado, principalmente en el mercado de Ixil y ocasionalmente en Mérida, su precio oscila entre los 20 y 50 pesos. Alrededor de 8 familias continúan con esta ancestral producción, combinada con otros productos como cilantro y rábano, que generan ingresos en lo que se cosechan las cebollitas.

Si ya estás pensando ir por tus cebollitas a Ixil (saliendo de Mérida por la carretera Conkal-Chicxulub a menos de 30 minutos), tienes que saber que hay dos momentos para adquirir este preciado producto: enero y a mediados de mayo aproximadamente.

Visita el mercado del pueblo a finales de enero para que puedas comprar atados de las hojas (tallos), ya que aun están muy pequeños los bulbos. No te pierdas las indicaciones de doña Tere, una agradable mestiza que tiene su puesto en la entrada del mercado, ella te dirá (como a mí) que los puedes picar y preparar con huevo para tu desayuno. En mi visita al mercado de Ixil, me animé a comprar dos atados de las hojas y sobra decir que resultó una combinación deliciosa.

Para las cebollitas ya listas tendrás que esperar unos meses más, eso sí, te da tiempo para planear una comida muy especial con este producto patrimonio yucateco, por ejemplo para festejar el día de las Madres o del Padre puedes preparar un delicioso poc-chuc o cualquier otro corte de carne acompañado de tus cebollitas. O bien, prepararlas con vinagre, zanahoria, sal y orégano en escabeche y así tener cebollitas de Ixil todo el año.

Espero ya sea mayo para ir por más cebollitas y prepararlas yo misma en escabeche. ¿Te animas?

Para comprar:

 

Editorial por Violeta H. Cantarell