«Un mar tranquilo nunca hizo un buen marinero». – Franklin D. Roosevelt

Mientras reviso los artículos que tenemos para ti este mes, me siento inspirada por el arduo trabajo que la gente hace todos los días. Puede que no lo hayan pensado de esta manera, pero el presidente Roosevelt lo resumió muy bien.

Las mujeres que cortan y recogen la leña en Yucatán («Mujeres Leñadoras», página 4) me inspiran porque hacen el mismo trabajo día tras día; y los frutos de su labor son esenciales para muchos aspectos de la vida diaria en el pueblo. Sin leña no hay agua caliente para bañarse, no hay fuego para cocinar la comida, no hay manera de preparar tortillas frescas. Cuando leas este artículo creo que tú también estarás lleno de admiración.

También me inspiran los narradores. En Yucatán, los Mayas, al igual que muchas personas en otras partes, mantienen vivo el pasado pasando las historias de una generación a otra. Nuestro artículo en la página 9 sobre la tradición oral me recordó las fábulas y leyendas que escuché de niña, recopiladas por mi madre y contadas con su propia voz.

Y no olvidemos a los emprendedores y empresarios que nos rodean en Mérida. En la página 14 conocerás a Connie Leal, una mujer a cargo de una empresa de ecoturismo que se mantiene fiel a su sueño. En la página 34 leerás sobre la cocina mexicana contemporánea, y cuando vayas a probar la comida en esos lugares, quizás tú también te pongas a pensar que abrir un restaurante es una iniciativa increíble, y riesgosa. No es una tarea fácil.

Espero que encuentres en esta edición tanta inspiración como la que ahora tengo: desde la mujer que recolecta madera para su familia… hasta los narradores que conviven con nosotros… y las personas que abren nuevos negocios todos los días: me quito el sombrero.

 

Por Juanita Stein
Directora Editorial
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