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El 11 de septiembre de 2001 a las 7 am: Silvia estaba en camino a la parte sur de Mérida para rescatar a un perro que había sido atropellado por un coche. Cuando llegó al lugar, vio que no había esperanza para el perrito… y obviamente estaba sufriendo. Algunos vecinos le ayudaron a poner suavemente al animalito dentro de una caja de cartón, y manejó hacia su médico veterinario en la parte norte de la ciudad. En el camino escuchó las noticias sobre las torres gemelas en Nueva York. El viaje por la ciudad le pareció interminable; cuando por fin llegó, mientras las noticias de Nueva York estaban calando y con sus ojos llenos de lágrimas, juró en ese momento aprender a dormir a un animal si fuera necesario. Nunca forzaría a un animal aguantar 45 minutos adicionales esperando ser liberado de su sufrimiento. Después de que el médico durmío al perrito, ella le dijo de su intención de aprender de hacerlo. “Esto es la labor de un médico veterinario,” le dijo; pero prometió enseñarla. “Pero no hoy; afortunadamente no tenemos otro animal para dormir.” Durante el día miró las noticias de Nueva York con incredulidad, llena de emoción. Esa misma noche, mientras estaba caminando con sus perros, vio un cachorro en la banqueta con convulsiones de moquillo. Otra vez estaba en camino al médico veterinario. Él le dijo, “Silvia, ahora vas a aprender lo que necesitas aprender.” E, increiblemente, lo aprendió, en la noche del 11 de septiembre de 2001. Estaba emocionalmente agotada.

La vida con animales para la Arq. Silvia Cortés empezó algunos años antes de ese día, cuando como mujer jóven, dio hogar a sus primeras mascotas, un par de cachorros. Poco a poco empezó a rescatar perros y buscar buenos hogares para ellos. Cuando la cantidad en su casa llegó a ser inmanejable, pidió a sus padres si podía abrir un albergue para animales en la propiedad de la familia cerca de Umán, y dijeron que sí. Hoy Santuario Evolución es una asociación civil sin fines de lucro con 150 perros en un santuario seguro, feliz, humano, un refugio que no mata, protegidos del daño que sufrieron en la calle o el descuido que sufrieron de dueños negligentes o crueles. Son libres para correr, reciben atención médica, son esterilizados, son bien alimentados, y sobre todo son amados. Silvia conoce el nombre y la historia de cada perro; muchos nacieron allí de perras embarazadas abandonadas. Los animales están disponibles para adopción después de que los hogares de sus nuevos dueños potenciales son inspeccionadaos como refugios adecuados.

“La educación es lo más importante,” dice Silvia. “La gente tiene que aprender a tomar la responsabilidad; tiene que denunciar el abuso de los animales y tiene que enseñar a sus hijos cómo cuidar a una mascota. Cuando los padres adoptan un perro como regalo para su hijo, para enseñarle la responsabilidad, siempre les decimos que así no se puede enseñar a un niño. La familia ENTERA tiene que compartir la responsabilidad del nuevo miembro de la familia; si el niño no cuida al perro, los padres TIENEN que hacerlo, para que el animalito no sufra. Y lo más importante: este es el momento de enseñar a tu hijo que si no tiene ganas de cuidar a su mascota, abandonarlo NO es aceptable; si aprenden esta lección, nunca abandonarán sus responsabilidades en la vida, incluyendo el cuidado a sus padres cuando llegue ese momento. Somos una sociedad; el orígen de la palabra es ‘socio’. Si no hacemos nuestra parte, no podemos culpar a otros si nuestra ciudad o país no es perfecto.”

Para ser voluntario o apoyar a Evolución, visite su sitio web: http://evolucionanimal.org/2/

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